El mercado laboral chileno tiene un problema de fondo que las cifras agregadas no capturan del todo. El desempleo general alcanzó el 9,4% en el trimestre marzo-mayo, equivalente a 980 mil personas sin trabajo, según el INE. Pero dentro de ese universo hay un segmento que acumula presiones específicas: los trabajadores de entre 50 y 64 años.
El estudio Cincuentímeter, encargado por Caja Los Andes y ejecutado por Cadem sobre 700 casos representativos a nivel nacional, entrega una radiografía detallada. Los datos son contundentes: el 27% de las personas en ese rango etario está actualmente fuera de la fuerza laboral. La participación de los ocupados en ese tramo bajó del 30% de hace diez años al 26% actual, de acuerdo con registros del INE.
Discriminación sistemática, no percepción aislada
El 52% de los mayores de 50 años declaró haber enfrentado discriminación laboral por edad en los últimos tres años. El momento crítico es la postulación o entrevista (63%), seguido del sueldo ofrecido (46%) y de comentarios o bromas en el entorno laboral (34%). El 75% ubica el inicio de esa discriminación antes de los 55 años, con el peak entre los 50 y 54 años (36%).
La consecuencia directa es la aceptación de condiciones inferiores: el 89% de los encuestados concuerda en que «muchas personas mayores de 50 aceptan sueldos más bajos por miedo a quedarse sin trabajo». Solo el 15% cree que Chile respeta y valora la experiencia de ese grupo.
Para quienes ya no trabajan, la razón principal es simplemente «mi edad» (63%), seguida de «las empresas prefieren gente más joven» (43%), muy por encima de razones de salud (26%).
El sistema previsional no cierra la ecuación
El panorama se agrava cuando se proyecta la jubilación. El 89% cree que su pensión no alcanzará para cubrir sus necesidades. Entre quienes ya están jubilados, el 45% confirma que la pensión no les alcanza: el 34% depende de trabajo adicional o apoyo familiar y el 11% enfrenta dificultades serias. Solo el 14% declara que le alcanza sin mayores problemas.
El resultado es que el 79% proyecta mantenerse laboralmente activo tras la edad de jubilación, y el 25% de quienes trabajan cree que nunca podrá dejar de hacerlo. El 76% asocia la jubilación a una sensación negativa: preocupación (36%) e inseguridad (26%).
Capacitación cara y pensada para otros
En el plano digital, la barrera no es actitudinal. El 49% señala que la oferta de capacitación no está diseñada para personas como ellos y el 43% indica que los cursos son caros. Frente a la inteligencia artificial, el 38% cree que le afectará poco o nada y solo el 16% la percibe como amenaza directa.
Tomás Zavala, gerente general de Caja Los Andes, advirtió que «Chile envejece a un ritmo para el que no está preparado: hacia 2050, una de cada tres personas en el país tendrá 60 años o más». Roberto Izikson, gerente general de Cadem, precisó que «el edadismo ya no es un miedo, es una experiencia: 1 de cada 2 chilenos mayores de 50 años ha sido discriminado por su edad al buscar trabajo».
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Los números describen un mercado laboral que castiga la experiencia en lugar de remunerarla, y un sistema previsional que no genera los retornos suficientes para que el retiro sea una opción real. Cuando el Estado no entrega certezas sobre la vejez y la regulación laboral desincentiva contratar a trabajadores senior, el costo lo absorben los propios trabajadores: en salarios más bajos, en años adicionales de actividad forzada y en angustia financiera. La libre empresa necesita señales correctas para valorar el capital humano acumulado; hoy, la arquitectura institucional chilena apunta en dirección contraria.


