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El 52% de los mayores de 50 años sufrió discriminación laboral en Chile y solo el 14% de jubilados llega a fin de mes sin problemas

Un estudio de Caja Los Andes y Cadem revela que casi un tercio de ese grupo etario está fuera del mercado laboral y que el 89% teme que su pensión no cubrirá sus necesidades básicas.
Imagen ilustrativa
viernes 24 de julio de 2026

El mercado laboral chileno tiene un problema de fondo que las cifras agregadas no capturan del todo. El desempleo general alcanzó el 9,4% en el trimestre marzo-mayo, equivalente a 980 mil personas sin trabajo, según el INE. Pero dentro de ese universo hay un segmento que acumula presiones específicas: los trabajadores de entre 50 y 64 años.

El estudio Cincuentímeter, encargado por Caja Los Andes y ejecutado por Cadem sobre 700 casos representativos a nivel nacional, entrega una radiografía detallada. Los datos son contundentes: el 27% de las personas en ese rango etario está actualmente fuera de la fuerza laboral. La participación de los ocupados en ese tramo bajó del 30% de hace diez años al 26% actual, de acuerdo con registros del INE.

Discriminación sistemática, no percepción aislada

El 52% de los mayores de 50 años declaró haber enfrentado discriminación laboral por edad en los últimos tres años. El momento crítico es la postulación o entrevista (63%), seguido del sueldo ofrecido (46%) y de comentarios o bromas en el entorno laboral (34%). El 75% ubica el inicio de esa discriminación antes de los 55 años, con el peak entre los 50 y 54 años (36%).

La consecuencia directa es la aceptación de condiciones inferiores: el 89% de los encuestados concuerda en que «muchas personas mayores de 50 aceptan sueldos más bajos por miedo a quedarse sin trabajo». Solo el 15% cree que Chile respeta y valora la experiencia de ese grupo.

Para quienes ya no trabajan, la razón principal es simplemente «mi edad» (63%), seguida de «las empresas prefieren gente más joven» (43%), muy por encima de razones de salud (26%).

El sistema previsional no cierra la ecuación

El panorama se agrava cuando se proyecta la jubilación. El 89% cree que su pensión no alcanzará para cubrir sus necesidades. Entre quienes ya están jubilados, el 45% confirma que la pensión no les alcanza: el 34% depende de trabajo adicional o apoyo familiar y el 11% enfrenta dificultades serias. Solo el 14% declara que le alcanza sin mayores problemas.

El resultado es que el 79% proyecta mantenerse laboralmente activo tras la edad de jubilación, y el 25% de quienes trabajan cree que nunca podrá dejar de hacerlo. El 76% asocia la jubilación a una sensación negativa: preocupación (36%) e inseguridad (26%).

Capacitación cara y pensada para otros

En el plano digital, la barrera no es actitudinal. El 49% señala que la oferta de capacitación no está diseñada para personas como ellos y el 43% indica que los cursos son caros. Frente a la inteligencia artificial, el 38% cree que le afectará poco o nada y solo el 16% la percibe como amenaza directa.

Tomás Zavala, gerente general de Caja Los Andes, advirtió que «Chile envejece a un ritmo para el que no está preparado: hacia 2050, una de cada tres personas en el país tendrá 60 años o más». Roberto Izikson, gerente general de Cadem, precisó que «el edadismo ya no es un miedo, es una experiencia: 1 de cada 2 chilenos mayores de 50 años ha sido discriminado por su edad al buscar trabajo».

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Los números describen un mercado laboral que castiga la experiencia en lugar de remunerarla, y un sistema previsional que no genera los retornos suficientes para que el retiro sea una opción real. Cuando el Estado no entrega certezas sobre la vejez y la regulación laboral desincentiva contratar a trabajadores senior, el costo lo absorben los propios trabajadores: en salarios más bajos, en años adicionales de actividad forzada y en angustia financiera. La libre empresa necesita señales correctas para valorar el capital humano acumulado; hoy, la arquitectura institucional chilena apunta en dirección contraria.

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