Colombia enfrenta desde las 12:01 a.m. del 24 de julio de 2026 un arancel adicional de 12,5% sobre un segmento de sus exportaciones a Estados Unidos. La medida reemplaza el recargo temporal del 10% vigente desde febrero de 2026 y representa un alza de 2,5 puntos porcentuales. Así lo detalló Analdex, el gremio que agrupa a las empresas de comercio exterior colombianas.
Los dos recargos no se acumulan entre sí, precisó el gremio. Sin embargo, el 12,5% sí se adiciona al arancel ordinario o preferencial de cada mercancía. Un producto que ingresaba con 0% bajo el acuerdo comercial entre Colombia y Estados Unidos deberá pagar de todos modos el recargo adicional.
La razón: Sección 301 y trabajo forzoso
La USTR —Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos— sustenta la decisión en investigaciones abiertas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El organismo concluyó que Colombia no ha adoptado ni aplicado de manera efectiva una prohibición para impedir la importación de mercancías producidas mediante trabajo forzoso desde terceros países.
Analdex subrayó un matiz relevante: «La decisión no afirma que las exportaciones colombianas sean producidas mediante trabajo forzoso. El cuestionamiento está dirigido a las medidas que Colombia aplica frente a las mercancías que importa desde terceros países». La USTR también advirtió que preparar o publicar un proyecto normativo no basta; exige adopción y aplicación efectiva.
14 competidores con tarifa más baja
El golpe competitivo es concreto. Según Analdex, Colombia queda en desventaja frente a Argentina, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka, todos con acceso al mercado estadounidense a una tarifa adicional del 10%.
Los sectores más expuestos son flores, confecciones y textiles, confiterías, chocolates terminados, alimentos procesados, cosméticos, productos para el cuidado personal, manufacturas de plástico y algunos equipos eléctricos y transformadores. María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, precisó que entre el 68% y el 73% de la canasta exportadora colombiana sigue exenta y entra con 0% de arancel, por lo que la medida no afecta a la totalidad de la oferta colombiana en ese mercado.
«Así es»: el daño era evitable
Lacouture fue directa al responder si el incremento era evitable: «Así es». Según dijo a La FM, desde AmCham presentaron argumentaciones ante Estados Unidos para que Colombia no fuera incluida en la suba, y añadió: «Solamente fuimos dos los que presentamos estas argumentaciones». Su evaluación sobre la gestión oficial fue precisa: la propuesta del gobierno «terminó en propuesta, no en acciones concretas». Su conclusión: «De pronto no nos hubieran quitado los aranceles, pero por lo menos nos hubieran mantenido en el 10%».
Desde la línea editorial de Ágora Capital, el episodio ilustra con números el costo de la inacción regulatoria. Mientras 14 competidores negociaron o cumplieron condiciones para mantener el 10%, el aparato estatal colombiano presentó un borrador y esperó. El resultado es una desventaja arancelaria de 2,5 puntos porcentuales que recae directamente sobre exportadores privados —flores, textiles, alimentos— que no diseñaron la política comercial, pero sí pagan su factura. Capital busca reglas claras; cuando el Estado no las provee, el mercado cobra el diferencial.


