Las conversaciones entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo de paz permanente continúan, según un funcionario estadounidense que pidió no ser identificado. El diplomático describió el estado actual de las negociaciones como «discusiones de carácter técnico» y reafirmó el compromiso de Estados Unidos con una salida diplomática.
El optimismo, sin embargo, choca con la realidad del terreno. Durante los últimos dos días, ambas partes protagonizaron enfrentamientos que pusieron en riesgo el alto al fuego provisional firmado a mediados de junio. Estados Unidos lanzó ataques contra objetivos militares iraníes en represalia por agresiones contra embarcaciones en el Estrecho de Ormuz; Irán respondió golpeando bases militares estadounidenses en Kuwait y Bahréin.
Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió este viernes que «un ataque contra la infraestructura será respondido de manera recíproca», extendiendo la advertencia también a Israel. Washington, por su parte, calificó los ataques iraníes contra buques en el Estrecho como actos de terrorismo y sostuvo que Teherán incumple las condiciones del memorándum de entendimiento.
El impacto en los mercados es inmediato y concreto. El tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz —por donde transitaba una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo antes de la guerra— disminuyó esta semana. El crudo Brent avanzó más del 6%, hasta 76,50 dólares por barril, acumulando una ganancia del 25% en lo que va del año. Aun así, permanece muy por debajo del máximo de 125 dólares registrado a finales de abril.
Las negociaciones se complicaron adicionalmente por dos factores. Primero, el Departamento del Tesoro revocó la exención que permitía la venta de petróleo iraní en los mercados internacionales. Segundo, las conversaciones perdieron ritmo durante varios días de ceremonias fúnebres por Ali Jameneí, líder supremo fallecido en el primer día del conflicto y sepultado el 9 de julio en Mashhad. Su hijo y sucesor, Mojtaba Jameneí, no ha aparecido en público desde que asumió el liderazgo, lo que genera interrogantes sobre su papel en las negociaciones.
Mediadores como Qatar trabajan activamente para reducir la escalada. El presidente Donald Trump, que llegó a sugerir que el alto al fuego estaba «terminado», también afirmó que no impediría que las negociaciones siguieran adelante. El calendario apunta a un acuerdo permanente hacia mediados de agosto, aunque ese plazo podría extenderse.
Desde la perspectiva de Ágora Capital, el episodio ilustra con precisión el costo real de la inestabilidad geopolítica para los flujos de capital y el comercio global. Cada día sin acuerdo es un día en que el riesgo país de la región se traduce en barriles más caros, cadenas de suministro interrumpidas y primas de seguro que pagan empresas y consumidores, no los gobiernos que prolongan el conflicto. La revocación de la exención petrolera es, además, la palanca de presión más directa que Washington puede ejercer: capital congelado como condición de desempeño. El mercado ya votó con el precio del Brent; la pregunta es si Teherán leerá esa señal antes de que el calendario de agosto se vuelva papel mojado.


