Ecopetrol anunció el 9 de julio de 2026 la ejecución de un plan integral para enfrentar un posible fenómeno de El Niño de alta intensidad durante el segundo semestre del año. La respuesta se activó a partir de los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).
El plan apunta a tres ejes: disponibilidad de gas natural, autogeneración renovable y gestión hídrica. En materia energética, la compañía consolida proyectos de regasificación que incorporan 360 GBTUD e incorpora proyectos solares —La Cira, La Iguana, Quifa y Portón del Sol— con una capacidad instalada de 234 megavatios. En el frente hídrico, Ecopetrol indicó que optimiza el recurso «mediante una mayor reutilización de aguas de producción (35%) y una menor captación (46%)».
La empresa también reportó un logro de eficiencia: el ahorro acumulado de energía llegó a 25,43 petajulios desde 2018, cifra que equivale al consumo anual de aproximadamente 3,7 millones de hogares colombianos. La meta estaba fijada para 2030 y se alcanzó en el primer trimestre de 2026. Para el resto del año, Ecopetrol proyecta optimizar 3,14 PJ adicionales en toda su cadena de valor, equivalentes a cerca de 872 millones de kWh anuales.
Sin embargo, la semana arrancó con una señal de alarma distinta. El 7 de julio, Ecopetrol suspendió el proceso licitatorio para contratar el mantenimiento y gestión de activos industriales de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja. La decisión se publicó en Secop II y la empresa informó que analizará las observaciones formuladas durante el proceso antes de decidir si lo retoma.
Según reportó El Tiempo, desde mayo varios integrantes de la junta directiva recibieron información sobre un eventual direccionamiento de contratos por más de USD 700 millones y una denuncia por supuestas coimas superiores al 3%. Al menos diez funcionarios y dos allegados a uno de ellos fueron mencionados en esos señalamientos, según el mismo medio. Altos funcionarios de las dos refinerías habrían pedido por carta que se frenara la contratación antes del anuncio oficial de suspensión.
Ecopetrol precisó que la medida recae sobre el trámite de mantenimiento con parada de planta y en operación, y que la revisión busca determinar el alcance de los reparos antes de continuar.
Dos noticias en una semana ilustran la tensión estructural de Ecopetrol: una empresa que ejecuta planes técnicos de largo plazo con resultados medibles, pero que carga con el peso de una gobernanza corporativa cuestionada. Los señalamientos de direccionamiento contractual en una licitación de esa magnitud no son un detalle menor: erosionan la confianza de los mercados, encarecen el riesgo país y, en última instancia, trasladan el costo al contribuyente colombiano. Capital busca reglas claras, y una petrolera estatal bajo sombra de coimas es exactamente lo contrario.


