Pablo Echeverría, presidente y socio fundador de Moneda Patria Investment, abrió el seminario anual From Global to Local con una lectura más alentadora que la del año anterior. «Estoy claramente más optimista que hace un año. No porque los problemas hayan desaparecido», aclaró, sino porque «el país parece estar recuperando la claridad respecto de sus prioridades».
El contexto regional le da sustento a ese optimismo. Echeverría describió un nuevo ciclo político en América Latina donde, «después de un periodo largo de borrachera de políticas populistas, se observa un sentido común en materia de desarrollo»: mayor preocupación por el empleo, la inversión, la responsabilidad fiscal, la eficiencia tributaria, la simplificación de permisos y la seguridad. Capital busca reglas claras, y la región empieza a ofrecerlas.
A ese escenario regional se suma una oportunidad geopolítica concreta. La inteligencia artificial, la transición energética y la reorganización de cadenas productivas «requieren cantidades extraordinarias de electricidad, minerales, combustibles, infraestructura», señaló Echeverría. En ese mapa, Latinoamérica puede ser «un proveedor fundamental de todos esos recursos».
Para Chile, el ejecutivo trazó una agenda de cuatro ejes. Primero, diversificar y aumentar las exportaciones —cobre, energías renovables, alimentos, salmones, servicios, tecnología y turismo— aprovechando ventajas competitivas. Segundo, compatibilizar crecimiento y medio ambiente con una regulación que sea «exigente, técnica y predecible» y que entregue «certeza, no discrecionalidad». Tercero, revitalizar el mercado de capitales, que «durante décadas fue una de las grandes fortalezas de Chile» pero cuyo círculo virtuoso «se ha debilitado» por exceso de burocracia regulatoria. Cuarto, crear empleo formal en un mercado laboral que combine protección y flexibilidad, y que facilite la incorporación de jóvenes y mujeres.
Sobre la megarreforma tributaria en curso, Echeverría felicitó al ministro de Hacienda presente en el evento y a los parlamentarios que han contribuido a su avance, aunque advirtió que ese progreso «no es un punto de llegada», sino el inicio para «revertir más de una década de estancamiento económico». En materia de mercado de capitales, valoró la eliminación del impuesto a las ganancias de capital para acciones con presencia bursátil, pero advirtió que «su alcance es limitado al beneficiar únicamente a las compañías de mayor tamaño».
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Los números primero: una economía que lleva más de diez años estancada no se reactiva con optimismo retórico. Lo que Echeverría describe —certeza jurídica, carga regulatoria reducida, mercado laboral flexible— es exactamente el entorno que el capital privado exige antes de comprometerse. El mercado ya votó contra la discrecionalidad y la inestabilidad de reglas; ahora le toca al aparato estatal dar señales sostenidas, no solo un avance legislativo puntual. La oportunidad que abre la demanda global de recursos latinoamericanos es real y tiene fecha de vencimiento: los capitales que hoy buscan proveedor elegirán a quien ofrezca predecibilidad, no a quien prometa revisarlo todo después de firmado el contrato.


