El mercado laboral colombiano cerró junio de 2026 con una tasa de desempleo de 8,0%, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). El resultado representa una caída de 0,5 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior, cuando la tasa se ubicó en 8,6%.
En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas el indicador también mejoró: pasó de 8,3% a 8,0% en el mismo período de comparación.
Medellín encabeza el ranking positivo. El área metropolitana antioqueña registró una tasa de desocupación de 7,1%, la más baja entre las principales ciudades del país. Le siguieron Pereira y su área metropolitana con 7,2% y Villavicencio con 7,9%. En el extremo opuesto, Quibdó acumuló la tasa más alta: 23,3%, seguida de Cartagena con 13,2% e Ibagué con 12,8%. El Dane precisó que las variaciones de Quibdó y Cartagena fueron estadísticamente significativas.
La población ocupada creció en 706.000 personas respecto al mismo mes del año anterior, equivalente a un aumento de 3,0%. El impulso provino principalmente de las «otras cabeceras», donde el empleo subió 6,0% y aportó 1,6 puntos porcentuales a la variación nacional. Los centros poblados y el área rural dispersa contribuyeron con un alza de 3,8% y 0,8 puntos porcentuales adicionales. En las 13 ciudades principales el empleo creció apenas 0,8%, variación que el Dane calificó como estadísticamente no significativa.
Por sectores, alojamiento y servicios de comida lideró la creación de empleo con 289.000 nuevos ocupados. La construcción sumó 146.000 y transporte y almacenamiento incorporó 145.000 trabajadores. En sentido contrario, la industria manufacturera registró una disminución de 125.000 personas ocupadas frente al mismo mes del año anterior.
La población desocupada se redujo en 87.000 personas, una caída de 3,9%, explicada principalmente por las otras cabeceras (-15,1%) y las 13 ciudades principales (-3,8%).
La Tasa de Ocupación subió de 58,4% a 59,4% y la Tasa Global de Participación avanzó de 63,9% a 64,5%, señales de que más colombianos entraron activamente al mercado de trabajo.
El lunar persiste en la informalidad: 55,1% de los trabajadores del país sigue en esa condición, cifra que no varió respecto al año anterior. En los centros poblados y el área rural dispersa la informalidad incluso aumentó de 83,3% a 84,1%. Solo en las 23 ciudades y áreas metropolitanas el indicador retrocedió 1,1 puntos porcentuales, hasta 42,2%.
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Los números confirman que Colombia puede generar empleo cuando la actividad privada en sectores como construcción, turismo y logística tiene espacio para operar. Medellín, con su ecosistema empresarial y apertura a la inversión, no es un accidente estadístico: es el resultado de reglas más predecibles y menor interferencia sobre la libre empresa.
El problema estructural sigue siendo la informalidad, que afecta a más de la mitad de los trabajadores. Ningún dato del Dane sugiere que el modelo regulatorio del gobierno Petro haya doblado esa curva. Capital busca reglas claras; mientras la carga laboral formal siga siendo un desincentivo, más de la mitad de los colombianos continuará fuera del sistema.


