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De la Espriella hereda déficit de $3,2 billones en Colombia Mayor y promete subir subsidio a $400.000

El presidente electo asume el 7 de agosto con el programa de adultos mayores desfinanciado para los últimos cinco meses del año. El incremento del subsidio queda condicionado al saneamiento de las cuentas públicas.
Imagen ilustrativa
lunes 3 de agosto de 2026

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, confirmó que elevará el subsidio del programa Colombia Mayor hasta $400.000 mensuales, pero advirtió que la medida no entrará en vigor de inmediato. La razón: su equipo de empalme encontró un faltante de $3,2 billones para garantizar los pagos de agosto a diciembre a cerca de tres millones de adultos mayores beneficiarios.

«Estoy recibiendo el programa Colombia Mayor absolutamente desfinanciado. Los recursos que debían alcanzar para todo el año se agotaron en julio y hoy hacen falta $3,2 billones para garantizar los pagos de agosto a diciembre de cerca de tres millones de adultos mayores», declaró De la Espriella en su última alocución antes de asumir la Presidencia el próximo 7 de agosto.

Actualmente, el programa entrega $80.000 mensuales a beneficiarios menores de 80 años y $225.000 a quienes superan esa edad. La propuesta de llevarlo a $400.000 representaría un salto significativo, pero queda supeditado a que el nuevo gobierno logre primero estabilizar la situación financiera del Estado.

«Una vez superemos este desastre, este desorden financiero, voy a aumentar el subsidio de Colombia Mayor a $400.000 mensuales, porque quienes trabajaron toda una vida por este país merecen una vejez digna», afirmó el mandatario electo.

Para enfrentar el déficit inmediato, De la Espriella instruyó a la directora designada del Departamento para la Prosperidad Social, Sandra Suárez, y al ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, para que identifiquen los mecanismos que permitan cubrir los desembolsos pendientes. El presidente electo también señaló que organismos multilaterales, el sistema financiero y el sector privado han manifestado confianza en el nuevo gobierno, lo que, según dijo, contribuiría a facilitar la estabilización de las finanzas públicas.

«Les digo con la mano en el corazón: les voy a cumplir. Los pagos se harán. Solamente les pido unas semanas mientras ponemos un poco la casa en orden, eliminamos el gasto innecesario y destinamos esos recursos a quienes más lo necesitan», expresó.

El panorama fiscal que hereda De la Espriella ilustra con precisión el costo de la gestión saliente: un programa social dirigido a los adultos más vulnerables del país llegó al segundo semestre sin financiamiento, con un agujero de $3,2 billones que el nuevo equipo económico deberá tapar antes de pensar en expansiones.

Desde Ágora Capital, el diagnóstico es claro: cuando el aparato estatal gasta sin disciplina presupuestal, los primeros perjudicados son siempre los beneficiarios más frágiles del sistema, no los funcionarios que tomaron las decisiones. La promesa de De la Espriella de eliminar gasto innecesario antes de ampliar transferencias es, precisamente, el orden correcto: primero la caja, luego el compromiso. Capital y multilaterales ya enviaron señales de confianza; ahora el reto es convertir ese respaldo en resultados medibles para los tres millones de colombianos que esperan el subsidio.

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