El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, anunció la designación de María Carolina Restrepo Cañavera como directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). El nombramiento fue comunicado a través de redes sociales y suma un perfil técnico de alto nivel a un gabinete que el mandatario entrante ha construido con énfasis en experiencia y mérito.
Restrepo Cañavera es abogada de la Universidad Javeriana y egresada de administración y negocios de la Universidad de Harvard. Cuenta además con una especialización en finanzas corporativas del CESA, una en Negociación, Conciliación y Arbitraje en la Universidad del Rosario y otra en Derecho Tributario en la misma institución. Su trayectoria supera los 30 años en procesos jurídicos, financieros y corporativos, según destacó De La Espriella al anunciar el nombramiento.
En el plano profesional, la designada fue partner de la firma Restrepo Cañavera Legal & Business y docente de la cátedra de Derecho Tributario del CESA. También ejerció como profesora de Maestría en Administración de Empresas en las áreas de Derivados Financieros, Gestión de Tesorerías y Aspectos Fiscales de las Operaciones Financieras en universidades de Guayaquil, Murcia y Cartagena. En 2022 fue candidata a la Cámara de Representantes por Bogotá con el aval de Salvación Nacional.
De La Espriella fijó la agenda para la entidad en términos concretos: «cero tolerancia con la corrupción, contratación transparente, controles rigurosos, fortalecimiento de las madres comunitarias, procesos de adopción más eficientes y una protección integral para la infancia». El presidente electo calificó el cargo como «fundamental» y exigió que esté liderado por «personas con experiencia, mérito y un compromiso inquebrantable con el servicio público».
El nombramiento se produce en paralelo al de Sandra Suárez al frente del Departamento para la Prosperidad Social. Suárez es escritora, publicista, maestra en Neurociencia y especialista en Mercadeo y Estudios Políticos, con un máster en Administración Pública. De La Espriella destacó que su gabinete incorpora a varias mujeres con «grandes capacidades y amplia trayectoria».
El ICBF administra programas que tocan directamente el gasto social y la contratación pública a escala nacional. La apuesta de De La Espriella por un perfil con sólida formación en finanzas corporativas y derecho internacional —en lugar del activismo político que suele poblar estas direcciones— es una señal de que la nueva administración entiende la entidad como un problema de gestión, no de clientela. Capital busca reglas claras, y una institución con controles rigurosos y contratación transparente es, antes que un eslogan, un prerequisito para que el gasto llegue a los niños y no al intermediario. El mercado ya votó por ese modelo; ahora le toca al Estado colombiano demostrarlo.


