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De La Espriella congela el gasto, elimina el impuesto al patrimonio y reabre la exploración petrolera en Colombia

El nuevo presidente presentó una hoja de ruta de austeridad fiscal y libre empresa que invierte el rumbo del gobierno Petro. Capital e inversión extranjera son los destinatarios del mensaje.
Imagen ilustrativa
sábado 8 de agosto de 2026

Abelardo De La Espriella asumió la presidencia de Colombia con una agenda económica que apunta en dirección opuesta a la de su antecesor: congelamiento del gasto público, reforma tributaria estructural, eliminación del impuesto al patrimonio y reapertura de la exploración de hidrocarburos.

La casa en orden, primero. El mandatario justificó el congelamiento del gasto señalando que el país llega a esta etapa con «finanzas públicas debilitadas por el crecimiento del gasto y el mayor endeudamiento del Estado». Su diagnóstico fue directo: «Ninguna economía prospera cuando el Estado gasta sin control». El ajuste, aclaró, no tocará los programas dirigidos a la población más vulnerable; el foco estará en «eliminar el despilfarro, los abusos y el uso ineficiente de los recursos públicos».

Reforma tributaria y fin al impuesto al patrimonio. De La Espriella confirmó una reforma estructural al sistema impositivo orientada a simplificarlo, reducir la evasión y estimular la inversión privada. En ese paquete anunció la eliminación del impuesto al patrimonio, un gravamen que regresó al sistema en 2003 como medida temporal y que la reforma tributaria de 2022 convirtió en permanente para personas naturales con mayores patrimonios. «La prosperidad no nace de gravar el éxito, sino de crear condiciones para que millones de colombianos puedan emprender, trabajar y progresar», afirmó el presidente.

Señal al mercado y al sector privado. El mandatario se comprometió a respetar la independencia del Banco de la República y ordenó a su equipo económico recuperar la credibilidad del país ante los mercados internacionales. El mensaje a empresarios nacionales y extranjeros fue explícito: «Este gobierno será su aliado. Invertir en Colombia volverá a ser una decisión segura y rentable».

Energía como soberanía. En materia energética, De La Espriella declaró la seguridad del abastecimiento un asunto de soberanía nacional. Anunció una política de exploración y producción de hidrocarburos, el desarrollo del fracking bajo estándares técnicos y ambientales, y la recuperación de la solidez financiera de Ecopetrol. Además, prometió fortalecer la generación térmica, proteger los embalses y diversificar la matriz energética para reducir la vulnerabilidad frente a sequías y el riesgo de racionamientos.

Formalización laboral. El presidente también prometió facilitar el tránsito de trabajadores informales hacia la formalidad mediante mayor acceso al crédito y nuevas oportunidades de emprendimiento.

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El programa de De La Espriella es, en esencia, una apuesta por devolver al capital su función productiva: menos presión fiscal sobre la inversión, cuentas públicas saneadas y reglas claras para el sector energético. La eliminación del impuesto al patrimonio y la reapertura de la exploración petrolera envían una señal que los mercados llevan años esperando de Bogotá.

El riesgo, como en todo ajuste, está en la velocidad de ejecución y en la capacidad del gobierno de sostener el consenso político necesario para aprobar una reforma tributaria estructural. Pero la dirección es la correcta: cuando el Estado deja de castigar la riqueza y de gastar sin respaldo, el capital privado encuentra el camino solo.

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