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De la Espriella asume Colombia con fracking, austeridad y eliminación del impuesto al patrimonio

El nuevo presidente prometió en su discurso de investidura recuperar a Ecopetrol, reformar el sistema tributario y hacer del país un destino «seguro y rentable» para la inversión privada.
Imagen ilustrativa
sábado 8 de agosto de 2026

Abelardo de la Espriella tomó posesión como presidente de Colombia este viernes en el Batallón Pichincha de Cali y presentó ante la tropa su hoja de ruta económica: austeridad fiscal, atracción de inversión extranjera y aprovechamiento de los recursos naturales del subsuelo.

El fracking vuelve al mapa. «Vamos a autorizar, cumpliendo los aspectos técnicos, el desarrollo de fracking responsable y sostenible», afirmó De la Espriella. La técnica de fracturamiento hidráulico, vedada durante el gobierno anterior, regresa como herramienta para ampliar las reservas de petróleo y gas del país.

La herencia fiscal que recibe. El nuevo mandatario recibe una economía con un déficit fiscal equivalente al 6,4 % del PIB en 2025 y una deuda pública que alcanzó 1.167 billones de pesos —unos 373.850 millones de dólares— al cierre del primer semestre, cifra equivalente al 60,5 % del PIB. «Ninguna economía prospera cuando el Estado gasta sin control, desalienta la inversión, pierde el respeto por el dinero de los contribuyentes y compromete irresponsablemente el futuro de las nuevas generaciones», señaló el presidente.

Reforma tributaria y fin del impuesto al patrimonio. De la Espriella confirmó una reforma estructural del sistema tributario orientada a simplificarlo, combatir la evasión y favorecer la producción y el empleo. El punto más concreto: la eliminación del impuesto al patrimonio. «Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria», dijo.

Ecopetrol, prioridad absoluta. El presidente situó la recuperación de la petrolera estatal entre las prioridades «definitivas y absolutas» de su gobierno. Citó cifras que ilustran el deterioro: las utilidades de Ecopetrol pasaron de 32 billones de pesos —unos 10.136 millones de dólares— en 2022 a 9 billones —alrededor de 500 millones de dólares— el año pasado, según afirmó De la Espriella. Defendió el aprovechamiento de los recursos naturales como una cuestión de soberanía energética: «Ningún país del mundo puede aspirar a un futuro de prosperidad si deliberadamente renuncia a aprovechar los recursos que el creador puso en su territorio».

Banco de la República e imagen exterior. El mandatario prometió respetar la independencia del banco central y ordenó a su equipo económico recuperar «el prestigio de Colombia ante la comunidad internacional». El mensaje hacia los mercados fue directo: «Invertir en Colombia volverá a ser una decisión segura y rentable para ustedes, señores empresarios de la patria y del resto del mundo».

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La agenda que De la Espriella presentó en Cali es, en esencia, la que el capital privado lleva años esperando: reglas claras, carga tributaria a la baja y recursos naturales abiertos a la exploración. El contraste con la era Petro —déficit desbordado, Ecopetrol debilitada, fracking prohibido— no necesita adornos: los números lo dicen solos.

El reto no es el diagnóstico, sino la ejecución. Un déficit del 6,4 % del PIB y una deuda récord dejan poco margen para errores políticos. Si el gobierno logra consolidar la austeridad sin sacrificar los programas sociales que prometió preservar, y si la reforma tributaria reduce la evasión antes de que el ciclo electoral presione el gasto, Colombia podría recuperar el grado inversor que la burocracia del último cuatrienio erosionó. El mercado ya tomó nota; ahora empieza la cuenta regresiva.

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