El presidente electo Abelardo de la Espriella se dirigió a los colombianos la noche del domingo 26 de julio con cinco anuncios que marcarán el tono de su gobierno desde el primer día.
Posesión en Cali, no en Popayán. De la Espriella solicitó a la Cámara de Representantes trasladar la sesión solemne del 7 de agosto a Cali. La razón: la actividad volcánica que provoca el cierre recurrente del aeropuerto de Popayán y los riesgos logísticos asociados a la caída de ceniza. El primer consejo de ministros se realizará en la Base Aérea Marco Fidel Suárez, también en Cali, como primer mensaje en materia de seguridad.
Seguridad como prioridad desde el día uno. El mandatario electo dio instrucciones al ministro de Defensa designado, el general Mora, para priorizar el fortalecimiento del batallón de alta montaña en Jamundí, con el objetivo de reforzar la presencia del Estado en el suroccidente del país.
Reestructuración diplomática. El gobierno cerrará embajadas en Cuba y Nicaragua —«no habrá vínculo alguno con tiranías», afirmó De la Espriella— y en una primera etapa también en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Haití, Chequia, Etiopía, Ghana, Malasia, Hungría, Senegal, Sudáfrica y Rumania. Además, pedirá que no se concrete la apertura de la embajada en Palestina, que «nunca llegó a entrar en funcionamiento». En paralelo, reabrirá la embajada en Jerusalén y abrirá una nueva en Nigeria. «No podemos mantener una estructura tan costosa que no produce resultados concretos para el país», justificó.
USD 9.000 millones de CAF. El presidente electo anunció una alianza con CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe: la entidad destinará USD 9.000 millones para financiar proyectos de infraestructura, seguridad, salud, educación, inclusión social, productividad y transformación digital. De la Espriella agradeció a Sergio Díaz-Granados, director ejecutivo de CAF, y calificó el compromiso como «un voto de confianza hacia Colombia».
Consejo de «sabios» empresariales. La administración contará con un grupo de consultores de amplia trayectoria. El empresario Arturo Calle encabezará ese equipo asesor.
Cambio en la sede presidencial. De la Espriella confirmó que la Casa de Nariño se convertirá en museo; cuando viaje a Bogotá, trabajará desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería.
Desde Ágora Capital, la lectura es clara: el conjunto de señales apunta en una dirección que el capital privado lleva tiempo esperando en Colombia. Cerrar representaciones diplomáticas improductivas es racionalidad fiscal; llamarla «optimización» es exactamente eso. El respaldo de CAF por USD 9.000 millones no es retórica: es liquidez concreta para infraestructura en un país que acumula décadas de rezago. Y situar el primer consejo de ministros en una base militar manda un mensaje que los mercados entienden mejor que cualquier discurso: el Estado colombiano vuelve a apostar por el orden como condición para la inversión.


