La firma chilena Consorcio Austral presentó ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto «Acuario», una planta de producción de amoníaco verde ubicada en bahía Gregorio, comuna de San Gregorio, Región de Magallanes y la Antártica chilena.
La iniciativa contempla una inversión de US$4.700 millones y una vida operativa de 46 años, con una capacidad de producción de 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde destinadas a la exportación. Según la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), el proceso empleará la síntesis Haber-Bosch: hidrógeno obtenido por electrólisis de agua desmineralizada con energía renovable, combinado con nitrógeno capturado directamente desde la atmósfera.
Para sostener esa producción, el proyecto incluye un parque eólico de 173 aerogeneradores con una potencia instalada de 1,73 GW, líneas eléctricas soterradas de 220 kV y un sistema de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) diseñado para estabilizar el suministro en períodos de baja generación eólica.
«Acuario» es la tercera iniciativa de mayor inversión presentada este año ante el SEIA y la primera dentro de las iniciativas no mineras. Solo la superan los proyectos de Minera El Abra (US$7.500 millones) y Minera Escondida (US$5.150 millones), ambos del sector extractivo.
En cuanto al empleo, la fase de construcción —prevista para arrancar en el tercer trimestre de 2029 y concluir en el segundo trimestre de 2033— demandará un promedio de 1.595 trabajadores y un pico de 3.000. La operación sostendrá un promedio de 411 personas, con un máximo de 977.
Consorcio Austral tiene además en carpeta el proyecto «Sagitario», que según su página web contempla un parque eólico de 2.500 MW y una producción de amoníaco verde de 1.000.000 de toneladas al año.
El contexto sectorial no es del todo favorable. A inicios de este año, AES Andes desistió de un megaproyecto de hidrógeno verde de US$10.000 millones en Chile, tras la oposición de observatorios astronómicos y del político José Antonio Kast. Tras ese retiro, el gremio de la industria del hidrógeno verde en Chile advirtió sobre una desaceleración del mercado.
Lectura editorial. Frente a ese telón de fondo, la decisión de Consorcio Austral de ingresar formalmente al SEIA con US$4.700 millones en juego es una señal de que el capital privado sigue dispuesto a apostar por Magallanes cuando encuentra un marco regulatorio predecible y recursos naturales competitivos. El viento patagónico es el activo; las reglas del juego, la variable que decidirá si la inversión llega o se desvía hacia otras latitudes. Capital busca reglas claras, y Chile tiene la oportunidad —y la obligación— de demostrarlo en cada etapa de la tramitación ambiental.


