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Colombia le hereda a De la Espriella un déficit de $130 billones, deuda récord y un sistema de salud en quiebra

El gobierno entrante recibe finanzas deterioradas, orden público devastado y Ecopetrol con utilidades desplomadas 73% frente a 2022. El margen para maniobrar es estrecho.
Imagen ilustrativa
viernes 7 de agosto de 2026

Las cifras no admiten eufemismos. Según el Banco de Bogotá, el déficit fiscal de 2026 se ubicaría en 6,7% del PIB, equivalente a $130 billones, y podría escalar a 7,5% en 2027 si no se aprueban una reforma tributaria y recortes de gasto. El centro de pensamiento Anif calificó la situación como «la bomba de tiempo fiscal que recibe De la Espriella» y propone un ajuste de 3 puntos del PIB, unos $53 billones, que combinaría austeridad en el gasto, una reforma tributaria de $30,2 billones y reactivación de la inversión privada.

La deuda pública agrava el panorama. Podría alcanzar un récord de $190 billones en 2026, y solo el pago de intereses absorberá uno de cada tres pesos del recaudo tributario. Las calificadoras ya pasaron factura: Moody's redujo la nota a Baa3 en junio de 2025, DBRS la bajó a BB high en septiembre y Standard & Poor's recortó la calificación dos veces hasta dejarla en BB- el 8 de abril. El rendimiento de los TES a 10 años en pesos ha superado el 13%, mientras México paga 9%, Perú 6% y Chile 5,4%. Colombia se desacopló de la región.

El crecimiento tampoco ofrece alivio. Eafit proyecta un PIB de 2,3% en 2026, cifra que coincide con la última estimación del FMI. Ese nivel está muy por debajo del promedio histórico colombiano de 3,9%. La tasa de inversión se mantiene por debajo del 18% del PIB, umbral que, según los investigadores, hace imposible alcanzar crecimientos superiores a 2,5%. En el primer trimestre de 2026 el PIB creció apenas 2,2%, impulsado por la administración pública, el comercio y la industria manufacturera, según el Dane.

Ecopetrol suma otro frente crítico. En 2025 sus ingresos bajaron 10,2%, hasta $119,69 billones, y la utilidad neta se contrajo 39,5%, al pasar de $14,9 billones a $9,02 billones. Comparada con 2022, cuando Petro recibió la Presidencia, la caída en ganancias es de 73%. El Brent cerró 2025 en 63,1 dólares por barril y el peso se revaluó 13,22% frente al dólar en los últimos doce meses, según Bancolombia. En el primer trimestre de 2026 los ingresos cayeron 8,7% y la utilidad neta bajó 7,7%.

En energía, las reservas probadas de petróleo alcanzan para 7 años, con un total de 2.020 millones de barriles, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos. En gas natural, las reservas cayeron de 2.064 a 1.717 gigapiés cúbicos entre 2024 y 2025. Colombia ya depende del gas importado.

De la Espriella también hereda 27.000 integrantes de grupos armados organizados, 161.000 hectáreas de coca por destruir, una cartera de $25,7 billones con 232 instituciones de salud y ocho EPS intervenidas.

Desde Ágora Capital, la lectura es directa: cuatro años de expansión del aparato estatal, bloqueo a la exploración de hidrocarburos y desconfianza sistemática hacia el capital privado dejaron una factura que el contribuyente colombiano pagará durante años. El ajuste que Anif y el Banco de Bogotá describen no es ideología; es aritmética. Capital busca reglas claras, y Colombia lleva un cuatrienio ofreciendo lo contrario. De la Espriella no hereda un punto de partida; hereda el costo acumulado de ignorar los incentivos del mercado.

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