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Chilena Susterra y francesa Hyvity ingresan al SEIA proyecto de almacenamiento energético de US$900 millones en Atacama

La Central de Bombeo Atacama contempla 450 MW de capacidad y 3.600 MWh de almacenamiento en Caldera; la inversión privada apunta al nudo Cardones y a la minería del norte.
Imagen ilustrativa
martes 14 de julio de 2026

La chilena Susterra y la francesa Hyvity presentaron ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto Central de Bombeo Atacama, una iniciativa conjunta con una inversión estimada de US$900 millones ubicada en la comuna de Caldera, Región de Atacama.

Los números del proyecto. La obra contempla una capacidad de hasta 450 MW y un almacenamiento de 3.600 MWh, suficiente para inyectar energía de manera estable al sistema durante hasta ocho horas. La infraestructura incluye dos embalses con una altura bruta cercana a los 380 metros, un sistema de tuberías de 2,5 kilómetros, casa de máquinas, subestación eléctrica y obras de conexión al sistema eléctrico nacional.

La lógica de negocio. El mecanismo es directo: durante el día, la central aprovecha los excedentes de generación solar —abundantes en el norte chileno— para bombear agua desalinizada desde un embalse inferior de 4,8 millones de m³ hacia uno superior. En horarios de mayor demanda o menor disponibilidad renovable, el agua desciende y genera electricidad. La tecnología Pumped Storage Hydro (PSH) acumula hoy más de 200 GW instalados en el mundo y más de 240 GW en construcción, según consigna el propio EIA.

Ubicación estratégica. El proyecto se conecta al nudo Cardones, descrito por la firma como uno de los puntos de mayor relevancia del Sistema Eléctrico Nacional, y se sitúa próximo a zonas con alto potencial de nuevos proyectos mineros. Esa doble demanda —red eléctrica y minería— es precisamente lo que le otorga viabilidad comercial de largo plazo a la iniciativa.

Empleo y plazos. Durante la construcción, el proyecto generará una mano de obra promedio de 733 personas y un máximo de 1.480. En operación, los empleos directos se reducen a entre 15 y 30 personas, reflejo del perfil capital-intensivo de la tecnología. Las obras arrancarían en el primer semestre de 2027 y estarían listas en el primer semestre de 2031. La vida útil proyectada supera los 80 años.

La lectura de Ágora Capital. Un proyecto de esta escala —US$900 millones de capital privado, sin subsidio estatal visible en las fuentes— es exactamente el tipo de inversión que la economía chilena necesita para resolver su talón de Aquiles energético: el vertimiento solar y la inestabilidad de frecuencia en el sistema. Capital busca reglas claras, y la señal de precio que hoy envía el mercado eléctrico chileno —con horas de precio cero o negativo en el norte— es suficiente para atraer tecnología probada internacionalmente.

El verdadero test no es técnico sino regulatorio: el SEIA deberá demostrar que puede procesar una iniciativa de infraestructura crítica sin convertirse en el cuello de botella que ha frenado otros proyectos de similar envergadura. Si los plazos se respetan, el nudo Cardones tendrá en 2031 un colchón de almacenamiento que beneficia a toda la matriz, incluida la minería de cobre que sostiene las exportaciones del país.

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