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Chile pierde batalla arancelaria: 12,5% de castigo golpea salmones, cerezas y vinos mientras el cobre queda libre

Washington clasificó a Chile entre las 39 economías con tasa máxima tras concluir que importó bienes producidos con trabajo forzoso; solo 14 de 34 productos exportados quedaron exentos, aunque representan más del 50% del valor total.
Imagen ilustrativa
viernes 24 de julio de 2026

Este viernes entró en vigor un nuevo arancel de castigo de Estados Unidos sobre Chile y otras 59 economías. De ese grupo, 39 —incluido Chile— recibieron la tasa máxima: 12,5%.

El cambio reemplazó el arancel del 10% que el presidente Donald Trump había impuesto a Chile en el marco de su política arancelaria y que luego fue rechazado por la Corte Suprema estadounidense. El nuevo gravamen, en cambio, se sustenta en un proceso distinto: Washington concluyó, tras audiencias públicas iniciadas a comienzos de junio, que Chile importó bienes producidos con «trabajo forzoso».

Cobre a salvo, salmón en problemas

De los 34 productos chilenos bajo análisis, 14 quedaron exentos del gravamen. La lista incluye cátodos de cobre refinado, plata, yodo, naranjas frescas, carbonato de litio, oro no monetario, nitrato de potasio, renio, kiwis frescos, semillas, paltas, concentrados de molibdeno sin tostar, sulfato de cobre e hidróxido de litio. Según la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), ese bloque representa más del 50% del valor total de lo que Estados Unidos importa desde Chile.

La lógica de Washington para otorgar exenciones consideró factores como la disponibilidad del producto en el mercado estadounidense, posibles «perturbaciones en toda la economía» y la imposibilidad de producir ciertos insumos en cantidades suficientes dentro de sus fronteras.

Los sectores sin exención enfrentan un escenario distinto: salmones en distintos formatos, uvas frescas, arándanos frescos, carnes de ave, sal, cerezas frescas, vinos embotellados, cítricos, harinas de pescado, frutas congeladas, tableros de madera, duraznos frescos, arándanos congelados, manzanas, limones, leche condensada, lácteos, inulina, mejillones en conserva y aceite de oliva quedan sujetos al 12,5%.

Gestión diplomática sin resultado

Los gremios afectados —salmonero, alimenticio y maderero— participaron en las audiencias públicas en Estados Unidos buscando exclusiones. También lo hizo el gobierno del presidente José Antonio Kast, con el canciller Francisco Pérez Mackenna encabezando la comitiva. Ninguno obtuvo el resultado esperado.

Tras el fracaso en ese proceso, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, señaló que el foco del gobierno ahora es conseguir exenciones para salmones, cerezas, vinos, carnes y algunas frutas.

La lectura del mercado

El resultado ilustra una tensión que el libre comercio conoce bien: cuando la política exterior de una potencia mezcla argumentos laborales con objetivos arancelarios, la cancha se vuelve asimétrica. Chile logró proteger sus exportaciones de mayor valor unitario —cobre, litio, minerales críticos—, precisamente los productos que Estados Unidos necesita y no puede sustituir con facilidad. El sector agroalimentario y el salmonero, con mayor competencia interna en el mercado estadounidense, pagaron el costo.

Para la libre empresa chilena, la lección es concreta: la diversificación de mercados no es un eslogan, es una póliza de seguro. Mientras la diplomacia busca exenciones caso a caso, el capital ya calcula hacia dónde redirigir flujos.

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