Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

Chattanooga, Tennessee: la ciudad de menos de 200.000 habitantes que se convirtió en la base secreta del campeón de Europa

España eligió un colegio privado en las orillas del río Tennessee para blindar la unidad del equipo durante la fase de grupos del Mundial 2026. El domingo juega la final en Nueva Jersey.
Imagen ilustrativa
viernes 17 de julio de 2026

Una ciudad de menos de 200.000 habitantes en el sur de Estados Unidos no figuraba en ningún pronóstico sobre el Mundial. Sin embargo, Chattanooga, Tennessee, fue el hogar de la selección española durante casi cinco semanas en la fase de grupos, y su alcalde, Tim Kelly, todavía hace pausas cuando intenta contar la historia.

La elección fue estratégica, no accidental.

La Federación Española de Fútbol reservó las 184 habitaciones del Embassy Suites en el centro de Chattanooga para toda su delegación, desde el 5 hasta el 30 de junio. El campo de entrenamiento fue el Baylor School, un colegio privado cuyas instalaciones están rodeadas de árboles, a dos horas en coche de Atlanta, donde España disputó su primer partido del torneo ante Cabo Verde. Varios países exploraron las mismas instalaciones antes de que España se decidiera, según declaró el propio Kelly al Chattanooga Times Free Press.

Samantha Green, directora de operaciones del Baylor School durante la estancia, explicó a CNN el atractivo del lugar: «Les gustó la seguridad del campo. Está rodeado de árboles y hemos creado una especie de burbuja para ellos aquí dentro».

El video de la llegada de los autobuses de la selección, grabado por el fotógrafo local Patrick MacCoon, alcanzó 8,6 millones de reproducciones en X. Una respuesta resumió el sentimiento general: nadie esperaba leer en su vida la frase «la selección española de fútbol ha llegado a Chattanooga».

Una ciudad con historia propia en el fútbol.

Chattanooga no llegó a este momento por casualidad. El club local Chattanooga FC opera en las ligas inferiores del fútbol estadounidense desde 2009 y se hizo conocido a nivel nacional cuando ofreció participaciones de propiedad a sus propios aficionados. Mucho antes de que la MLS llegara al sur del país, Finley Stadium ya llenaba sus gradas con asistencias de cinco cifras en finales amateur.

Detrás de la conexión con España estuvo Bill Nuttall, exdirector general de la selección masculina de Estados Unidos, quien se instaló en Chattanooga y había gestionado previamente la visita de la selección femenina estadounidense campeona del mundo en 2015 y la del equipo masculino en 2017. Sus contactos en la FIFA también permitieron que el Auckland City FC usara la ciudad como sede antes del Mundial de Clubes 2025, un antecedente directo para la estancia española. «Ver a Chattanooga jugar un papel en la escena global del fútbol es surrealista», declaró Nuttall al Chattanooga Times Free Press.

El factor humano que Kelly no olvida.

El alcalde, graduado del propio Baylor School, llevó a niños de entornos desfavorecidos a ver a los jugadores. «Muy probablemente cambió la trayectoria de la vida de varios de esos niños», dijo Kelly, «porque vieron lo que es posible. Vieron el poder del deporte a escala global».

España se marchó dejando una placa en la pared del hotel y una llave de la ciudad. El domingo juega la final en Nueva Jersey.

---

La historia de Chattanooga ilustra un principio que el mercado deportivo conoce bien: la infraestructura de calidad, construida durante años con inversión privada y cultura local, atrae capital humano de primer nivel cuando el momento llega. No fue el tamaño de la ciudad lo que convenció a la Federación Española; fueron las instalaciones del Baylor School, la seguridad logística y décadas de trabajo silencioso en torno al fútbol. El retorno para Chattanooga —visibilidad global, legado en comunidades vulnerables, posicionamiento en el mapa deportivo internacional— difícilmente habría llegado por decreto o subsidio. Llegó porque la ciudad construyó algo real.

Más de Economía global