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Caputo admite que los argentinos aún guardan dólares bajo el colchón y envía proyecto de Inocencia Fiscal para atraerlos al sistema

El ministro de Economía reconoció que la desconfianza histórica en el Estado mantiene millones de dólares fuera del sistema financiero. El Gobierno busca revertirlo con garantías jurídicas para quienes blanqueen sus ahorros antes de 2027.
Imagen ilustrativa
lunes 27 de julio de 2026

El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió este domingo que «todavía hoy la gente tiene desconfianza, todavía hoy la gente tiene sus ahorros afuera del sistema financiero. Ahorra en dólares y los pone abajo del colchón, se va al sector informal por el temor a que los políticos le vuelvan a hacer lo mismo». Las declaraciones las realizó en una entrevista con Crónica TV.

El contexto inmediato es el nuevo proyecto de Inocencia Fiscal que el Ejecutivo envió el jueves pasado a la Cámara de Diputados. El objetivo declarado: dar seguridad jurídica a los contribuyentes que decidan sacar sus dólares del colchón, con la garantía de que no serán perseguidos ante un eventual cambio de gestión en 2027.

Herencia, déficit y estabilización

Caputo enmarcó el diagnóstico en lo que llamó «la peor herencia económica de la historia»: brecha cambiaria, inflación, pobreza y desabastecimiento. Su tesis central es que los gobiernos anteriores trataron los síntomas —deuda, tipo de cambio, precios— en lugar de la causa: el gasto público sistemáticamente superior a la recaudación. «Nosotros cortamos el 30% de exceso de gasto sobre los ingresos de un mes para el otro», afirmó, y atribuyó a esa decisión haber evitado «una crisis terminal».

Sobre la pobreza, el ministro señaló que la tasa «cayó a la mitad» y planteó la pregunta inversa: qué hubiera ocurrido si se hubiera duplicado.

Actividad, consumo y los «mejores 18 meses»

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó la semana pasada una caída intermensual de la actividad de 0,5% en mayo. Caputo respondió con una lectura de demanda agregada: proyectó crecimiento de exportaciones netas impulsadas por el agro, la energía, la minería, los servicios del conocimiento y las pymes. También mencionó los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y vinculó su viabilidad a la baja del riesgo país. «Si tuviéramos Vaca Muerta con el riesgo país de Alberto Fernández ninguna de esas empresas vendrían porque el costo financiero les estaría comiendo las ganancias», sostuvo.

Reconoció, sin embargo, que el consumo —«el componente más importante de la demanda agregada»— sigue rezagado, y atribuyó el freno crediticio al «shock político del año pasado y su impacto en la mora».

Lectura de Ágora Capital

La confesión de Caputo es, en realidad, el mejor argumento a favor de su propia política: décadas de confiscaciones, cierres de corralito y controles de cambio construyeron una desconfianza que ningún decreto puede borrar de un plumazo. El proyecto de Inocencia Fiscal apunta exactamente al nudo del problema —la inseguridad jurídica frente a futuros gobiernos— y eso es, conceptualmente, lo correcto.

El mercado, sin embargo, no vota con discursos sino con flujos. La prueba real del programa no es el dato de inflación ni el superávit fiscal: es si los dólares que hoy duermen bajo los colchones empiezan a moverse hacia el crédito productivo. Mientras eso no ocurra a escala, el potencial de Vaca Muerta, el RIGI y la desregulación seguirá siendo una promesa de balance, no un motor encendido.

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