Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

Campos ganaderos suben hasta 30% y el mercado rural argentino opera a máxima velocidad

La desregulación, la baja del riesgo país y la expectativa de continuidad de Milei recolocan a la tierra entre los activos más demandados. La oferta se contrae y los precios presionan al alza.
Imagen ilustrativa
jueves 16 de julio de 2026

El mercado inmobiliario rural argentino atraviesa uno de sus momentos de mayor dinamismo en años. Las consultas se multiplican, las recorridas a establecimientos se intensificaron y las operaciones se aceleran. El dato que más sorprende a los operadores: los campos ganaderos, históricamente relegados frente a los agrícolas, muestran recomposiciones de hasta el 30% respecto de valores anteriores.

«El mercado de campos está hoy desorbitado», resumió Juan José Madero, director de la División Campos de LJ Ramos Brokers Inmobiliarios. Describió situaciones en las que un comprador analiza una oferta y otro interesado aparece y acepta todas las condiciones del vendedor en el acto. En la zona núcleo agrícola, los propietarios ya piden valores superiores a los US$20.000 por hectárea que se habían convertido en referencia, y hay operaciones que podrían cerrarse por encima de ese nivel.

En el segmento ganadero, la Cuenca del Salado —principal referencia bovina bonaerense— registra establecimientos de media vaca por hectárea que rondan los US$3.000 por hectárea. Roberto Frenkel Santillán, presidente de Bullrich Campos, precisó que un campo que hace poco valía alrededor de US$2.500 por hectárea hoy se ofrece cerca de US$3.500. «Es una suba importante», afirmó, aunque advirtió que la tierra ganadera todavía no refleja completamente el buen momento de la producción vacuna: «El precio de la carne justificaría incluso valores mayores».

Mariano Maurette, de Álzaga Unzué y Cía., introduce un matiz técnico: dentro del universo ganadero existen realidades muy distintas según la proporción de superficie praderizable. «Un campo ganadero puede tener apenas un 5% de lomas o contar con un 40% de superficie praderizable. Eso modifica completamente el valor», explicó. Por eso prefiere hablar de una mejora de entre el 15% y el 25%, aunque en algunos casos puede acercarse al 30%.

La oferta, en paralelo, se contrae. Frenkel Santillán sintetizó el fenómeno: «Se vendieron bastantes campos, otros se sacaron de la venta y otros se vendieron caros». Muchos propietarios prefieren esperar porque consideran que existe margen para nuevas subas. «Hay muy pocos campos buenos disponibles», señaló.

Detrás del rally confluyen varios factores citados por los operadores: estabilización macroeconómica, inflación en descenso, riesgo país más bajo, mejora de la rentabilidad ganadera, desregulaciones impulsadas por el Gobierno y expectativa de nuevas reformas sectoriales.

La lectura de Ágora Capital. El mercado ya votó. Cuando el Estado deja de absorber el ahorro y reduce la presión regulatoria, el capital privado encuentra sus propios caminos: en este caso, la tierra. La combinación de desregulación, menor riesgo país y expectativa de continuidad política no es un accidente; es el resultado directo de señales de precio que el libre mercado procesa con más velocidad que cualquier burocracia. Los campos ganaderos —activo largo, ilíquido, sensible al clima institucional— no suben un 30% porque sí: suben porque el inversor descuenta reglas más claras y un horizonte de menor intervención estatal. El desafío ahora es que esa expectativa se consolide en reformas concretas; de lo contrario, el mercado también sabrá corregir.

Más de Economía global