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Camiones chinos multiplican por siete su valor importado en México y bloquean alivio arancelario de Trump

Washington exige garantías de que México no opera como puerta de entrada para fabricantes chinos; la producción local de vehículos pesados ya cayó 13% en el primer semestre de 2026.
Imagen ilustrativa
sábado 18 de julio de 2026

La flota de camiones pesados de origen chino que circula en México se ha convertido en el obstáculo más reciente para que el país obtenga alivio frente a los aranceles estadounidenses. El valor de las importaciones mexicanas de camiones chinos se multiplicó por más de siete en seis años, según dos personas con conocimiento del tema citadas por Bloomberg. El número de empresas chinas de camiones activas en México se ha disparado hasta aproximadamente 23.

Washington impuso en noviembre de 2025 aranceles de 25% a los camiones medianos y pesados, así como a sus componentes. Los vehículos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC pueden tributar únicamente sobre el valor del contenido no estadounidense, de acuerdo con el informe automotriz 2026 de la USTR.

El tema será abordado en una tercera ronda de conversaciones bilaterales que comenzará el martes en la Ciudad de México, con la presencia del representante comercial Jamieson Greer. La agenda incluye acero, aluminio, automóviles, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios de pagos electrónicos, según la USTR. La Secretaría de Economía de México declinó hacer comentarios.

Los negociadores estadounidenses están preocupados porque vehículos y autopartes chinas ingresen a México y eventualmente se beneficien de las cadenas de suministro norteamericanas, según personas familiarizadas con las conversaciones que pidieron no ser identificadas. Washington ha señalado que el T-MEC no será renovado en su forma actual, aunque sigue vigente mientras los tres países negocian disputas sobre automóviles, acero y el papel de China en América del Norte.

El sector local ya acusa el golpe. La producción de vehículos pesados cayó 13% anual en el primer semestre de 2026 y las exportaciones retrocedieron 14.5%, según datos oficiales. Estados Unidos absorbió el 92.3% de esas ventas al exterior, lo que expone la vulnerabilidad del sector ante cualquier cambio en la política comercial de Washington.

Los fabricantes mexicanos proponen dos medidas: elevar los aranceles nacionales a vehículos chinos hasta 50% —frente al rango actual de 5% a 20%— para países sin tratado de libre comercio con México, y lograr que Washington reconozca los camiones fabricados en México como parte de la base industrial de América del Norte. Las empresas del sector señalan además que algunas unidades chinas ingresan con valores declarados en aduanas muy por debajo de los precios de mercado, distorsionando la competencia. Entre las marcas chinas con actividad documentada en el mercado mexicano figuran Yutong Bus Co., BYD Co. y FAW.

La lógica del libre mercado no está reñida con la reciprocidad: cuando un competidor llega subsidiado y subdeclarado, no compite, desplaza. El dilema de México es estructural: durante años el aparato estatal toleró —o no midió— la penetración china en sectores sensibles, y hoy esa omisión se convierte en moneda de negociación forzada frente a Washington. Capital busca reglas claras, y en este tablero la incertidumbre sobre el T-MEC es el mayor costo para la industria exportadora mexicana.

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