La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) presentará oficialmente hacia finales de octubre Cotizapp, una aplicación móvil diseñada para que trabajadores independientes coticen al sistema previsional y de salud mediante micro aportes acumulables.
La presidenta del gremio, María Teresa Vial, adelantó la herramienta esta semana en el Seminario Internacional de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (Fiap), celebrado en Costa Rica.
El problema que intenta resolver es concreto. Chile registra una tasa de informalidad que «roza el 27%» y cerca de 3 millones de personas fuera de la fuerza laboral, según diagnóstico de la propia CCS. «Cotizar para la AFP es complicado, tiene bastantes restricciones y a pesar de todos los esfuerzos de todos los gobiernos, no es demasiado masivo», señaló Vial.
Así funciona el modelo. Un cliente que contrata a un electricista paga el honorario acordado a través de la app y, además, puede dejar un aporte adicional. Los montos se acumulan durante el mes y se canalizan vía Previred hacia Fonasa o Isapre y AFP del trabajador, siguiendo la prelación legal. Los excedentes pueden destinarse a seguros complementarios.
Para incentivar la adopción, la CCS ofrecerá durante los primeros seis meses seguros gratuitos de salud, accidentes y responsabilidad civil. También incluye descuentos en farmacias y la posibilidad de incorporar familiares a los seguros por un costo adicional de 3.000 pesos.
La plataforma también funciona como bolsa de trabajo: los usuarios pueden ofrecer servicios, ser encontrados por potenciales clientes y recibir calificaciones.
Las metas son ambiciosas. La CCS proyecta 100.000 trabajadores de oficio en el primer año y al menos un millón en tres años. La expectativa es reducir la informalidad del 27% al 23% en ese plazo y formalizar a un 30% de los 2,5 millones de trabajadores informales actuales, con foco en pymes.
El desarrollo contó con la participación de Sonda, Previred, Nask, Yapp, Sunloyalty, el estudio Carey, Microsoft, Kantar, Ipsos y otras organizaciones. El financiamiento corre hoy por cuenta del gremio. «Para nosotros esto nunca va a ser un negocio», afirmó Vial. A futuro, el modelo contempla aportes de compañías de seguros y una fundación que reciba donaciones para la autofinanciación.
El interés ya trascendió fronteras: la CCS reporta invitaciones de Perú y Costa Rica, y señala que la OCDE ha mostrado interés en replicar el modelo en Europa y Asia.
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Lo que Cotizapp ilustra es una verdad incómoda para quienes confían en el Estado como motor de inclusión previsional: cuatro años de gestación privada, sin presupuesto fiscal ni burocracia ministerial, produjeron una solución que décadas de política pública no consiguieron. La libre empresa, cuando opera con incentivos reales y sin regulación que la asfixie, encuentra los caminos que el aparato estatal no encuentra. El mercado ya votó: si la app cumple su promesa, un millón de trabajadores tendrán previsión donde antes no había nada.


