El 96% de las empresas en Panamá son Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. El dato no es menor: sobre ese universo descansa buena parte del empleo y la actividad económica del país. La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) lo sabe y actúa en consecuencia.
El próximo 5 de agosto la Cciap realizará el Bootcamp para Emprendedores, una jornada en la que proyectan la participación de más de 200 emprendedores locales. El foco es concreto: pasar de la idea al negocio con herramientas reales.
Aurelio Barría Pino, presidente del gremio, subrayó que el programa «está diseñado para generar resultados, no solo inspiración». El contenido incluye inteligencia artificial aplicada a negocios, herramientas prácticas para emprender y una ruta hacia la formalización.
Alianzas con gobierno, banca y gremios
El evento fue construido en conjunto con el Gobierno Nacional, entidades bancarias miembros de la Cámara y otros gremios de profesionales. Durante la actividad estarán presentes el Ministerio de Salud, el Municipio de Panamá, el Municipio de San Miguelito, el Ministerio de Trabajo y la Caja de Seguro Social. También participarán la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
La presencia de entidades bancarias es clave: la formalización, según el gremio, abre la puerta al crédito, atrae clientes corporativos y habilita el escalamiento hacia mercados internacionales. Sin registro formal, el acceso al capital simplemente no existe.
«Nuestra visión es clara: que emprender en Panamá no sea un salto al vacío, sino un camino acompañado», destacó la Cciap. Mentorías, capacitación y conexión con financiamiento son los tres pilares que el gremio ofrece como ruta ordenada.
Barría Pino cerró con una lectura de largo plazo: «El futuro económico de Panamá también se construye desde cada emprendimiento que logra crecer, formalizarse y generar empleo».
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La iniciativa ilustra un principio que el mercado confirma con frecuencia: cuando el sector privado organizado toma la delantera en la formación de capital humano y en la reducción de fricciones regulatorias, los resultados llegan más rápido que cuando el Estado actúa solo. La Cciap no sustituye al aparato público, pero lo obliga a sentarse en la misma mesa con criterio de eficiencia.
Para Panamá, cuya estabilidad jurídica y posición logística son activos de primer orden bajo la administración Mulino, convertir emprendimientos informales en empresas formales no es solo un ejercicio de inclusión: es ampliar la base tributaria, fortalecer el crédito interno y construir la próxima generación de empresas exportadoras. Capital busca reglas claras, y la formalización es precisamente eso.


