La industria automotriz argentina sigue sumando electrificación, aunque el ritmo todavía convive con un obstáculo central: la red de carga. En el mercado local, los híbridos siguen siendo el subsegmento de mayor aceptación, en buena medida por la extensión territorial del país y porque la infraestructura para vehículos 100% eléctricos aún debe crecer para permitir recorridos largos con menos fricción para el usuario.
Aun así, el segmento eléctrico viene mostrando expansión. En septiembre se patentaron 49.814 vehículos, considerando todas las motorizaciones, según Acara. Dentro de ese total, 865 unidades fueron 100% eléctricas, una cifra que representó 1,7% de los patentamientos, pero que marcó un aumento de 29,7% frente a agosto y de 434% respecto del mismo mes del año anterior, según la entidad.
En el acumulado de enero a septiembre, se patentaron 6.033 vehículos eléctricos, frente a 688 en el mismo período de 2025. Eso implica un incremento de 776,9%, otro dato que confirma el avance de una categoría que ya empieza a ganar escala, aunque todavía desde una base baja.
Dentro de ese universo aparece uno de los tres modelos con los que BYD llegó a la Argentina: el Dolphin Mini. El citycar del segmento A se adueñó de su categoría en septiembre al registrar 495 ventas y alcanzar una participación del 57,2%, según Acara. En el acumulado, llegó a 3.331 patentamientos y a una cuota de 55,2% dentro del segmento.
El Dolphin Mini se comercializa en dos versiones, GL y GS, ambas para cuatro pasajeros. Las dos miden 3,99 metros de largo, 1,72 metros de ancho y 1,59 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,50 metros. También comparten un baúl de 308 litros y una altura libre al suelo de 131 mm.
En materia mecánica, las dos variantes son 100% eléctricas y montan un motor delantero con 65 kW de potencia máxima y 175 Nm de torque. La velocidad máxima declarada es de 150 km/h y ambas ofrecen cuatro modos de conducción: Normal, Deportivo, Económico y Nieve.
La diferencia principal está en la batería y la autonomía. La versión GL utiliza una batería Blade de 30,08 kWh y declara 280 kilómetros de autonomía bajo ciclo NEDC. La GS incorpora una batería de 43,2 kWh y alcanza 380 kilómetros NEDC. Ambas incluyen refrigeración y calefacción de batería, además de puerto de carga CCS Combo 2. La GL admite cargas de hasta 65 kW en corriente continua, mientras que la GS llega hasta 85 kW.
En seguridad, las dos versiones suman seis airbags, control de crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, advertencia de salida de carril, control de centrado de carril, reconocimiento de señales de tránsito, control inteligente de luces altas, cámara de reversa y sistemas de control de tracción, estabilidad y presión de neumáticos.
Los números primero. El crecimiento del eléctrico es real, pero también deja en claro que la infraestructura sigue siendo la variable decisiva para que esta capitalización del mercado no quede limitada a usos urbanos o a usuarios con acceso fácil a carga. Capital busca reglas claras, pero también infraestructura que no obligue al consumidor a resolver solo lo que el Estado todavía no terminó de ordenar.


