El precio del crudo Brent subió 80 centavos, o 0,97%, hasta 83,29 dólares el barril este viernes, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 64 centavos, o 0,83%, hasta 77,93 dólares. El detonante: un borrador iraní que convertiría el estrecho de Ormuz en una vía de peaje condicionada, no en una ruta de libre tránsito.
El jueves, los futuros ya habían cerrado con un alza superior a 3 dólares por barril luego de que el Parlamento iraní analizara un proyecto de ley para prohibir el paso de embarcaciones estadounidenses e israelíes. A pesar de ese rebote, ambos referenciales se encaminan a cerrar la semana con una caída cercana al 8%, reflejo de la volatilidad extrema que genera la incertidumbre sobre Ormuz.
El estrecho permanece bajo cierre de facto desde el 28 de febrero de 2026. Antes del inicio del conflicto en Medio Oriente, por allí transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado mundial.
Lin Ye, vicepresidente de mercados de materias primas en Rystad Energy, fue preciso al describir la naturaleza del movimiento: «El detonante inmediato está reaccionando al plan publicado por Irán para las condiciones de tránsito en Ormuz, que prohibiría buques estadounidenses e israelíes y exigiría a otros países 'hostiles' pagar compensaciones antes del paso». Ye remarcó que lo que se discute «no es el mercado descontando un mal acuerdo, es la confirmación de que lo que surja será un corredor gestionado o condicional, no una restauración del flujo normal».
Según un alto funcionario iraní, Teherán aspira a cobrar tarifas de entre el 5% y el 7% del precio de las cargas. Omán, que actúa como interlocutor, discute fijar tarifas cercanas al 3%. Washington rechaza cualquier tipo de cobro. Cuatro fuentes del sector consultadas por Reuters advirtieron que el acuerdo enfrenta dificultades de implementación por las sanciones estadounidenses y las cláusulas restrictivas de seguros.
El proyecto también contempla multas de hasta el 20% del valor de la carga para quienes violen las restricciones, según informó la agencia Fars.
Vandana Hari, fundadora de Vanda Insights, resumió el estado del mercado: «Las señales de esta semana sobre un posible acuerdo de tránsito Irán-Omán han causado oscilaciones en la percepción del mercado, pero hasta ahora dejan sin claridad qué condiciones se necesitan para concretar el entendimiento».
En paralelo, los hutíes de Yemen reportaron ataques con misiles y drones contra posiciones sauditas en las regiones de Marib y Hadramout. El presidente Donald Trump declaró el jueves que considera que «la guerra terminará pronto».
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Lo que el mercado está descontando es simple: un Ormuz con peajes y listas negras no es Ormuz abierto. El capital que mueve buques, refinerías y contratos de largo plazo necesita reglas claras, no tarifas negociadas sesión a sesión en Teherán. Mientras el régimen iraní use el estrecho como palanca de extracción fiscal y política, la prima de riesgo sobre el crudo no desaparecerá. La administración Trump tiene razón al rechazar cualquier cobro: ceder en ese punto sería validar un precedente que ninguna potencia marítima puede aceptar.


