El barril de petróleo Brent cerró el miércoles en USD 94,07, un alza de 3,36%, su nivel más alto en casi seis semanas. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 2,95% hasta USD 86,83. Durante la jornada, el Brent llegó a superar los USD 95 por primera vez desde mediados de junio, antes de moderar el repunte al cierre.
El detonante inmediato fue la confirmación del ejército estadounidense de su undécima noche consecutiva de bombardeos contra Irán. Los ataques se produjeron poco después de que el ejército kuwaití anunciara que sus defensas aéreas interceptaban drones iraníes.
El presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos «bombardearía y destruiría un puente o una central eléctrica» cada vez que Teherán atacara un buque en el estrecho de Ormuz. El portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní respondió alertando en X a las compañías navieras de que la ruta sur del estrecho está minada.
El estrecho de Ormuz concentraba alrededor de una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo antes del conflicto. «Las operaciones militares se han reanudado con una intensidad sin precedentes y el tono de las declaraciones es particularmente virulento», señaló John Kilduff, analista de Again Capital, en declaraciones a la AFP.
A ese frente se sumó uno nuevo: los hutíes proiraníes anunciaron el lunes un bloqueo naval de Arabia Saudita, el primer exportador de crudo del mundo, y amenazaron con atacar buques que transporten petróleo saudí en el estrecho de Bab el-Mandeb. Cinco petroleros ya cambiaron de rumbo en el mar Rojo para evitar ese paso.
«La amenaza ha llevado a los petroleros a desviar su ruta, lo que podría ejercer una mayor presión sobre el mercado físico y las exportaciones saudíes», advirtió Frank Walbaum, analista de Naga.com. Tim Waterer, de KCM Trade, resumió el cuadro: «El mercado energético se enfrenta ahora a la preocupación por los dos estrechos».
La estructura de precios confirmó el tensionamiento. El diferencial temporal a tres meses del Brent se amplió a USD 9,26 por barril, su nivel más alto desde el 22 de mayo, acentuando el backwardation, señal de oferta ajustada a corto plazo. A ello se sumó una caída de inventarios de crudo en EE.UU. mayor a la esperada, interpretada como señal de mayor demanda. «Esto podría obstaculizar la exportación de millones de barriles y provocar graves penurias de suministro», subrayó David Morrison, del bróker Trade Nation.
La lectura de Ágora Capital es directa: cuando dos estrechos que mueven una porción decisiva del crudo mundial quedan bajo amenaza simultánea, el mercado no espera a los diplomáticos. El backwardation en máximos de dos meses dice que los operadores ya descuentan escasez física, no solo ruido geopolítico. La política de presión máxima de la administración Trump sobre Teherán tiene costos reales en el surtidor; la pregunta es si la disuasión funciona antes de que el diferencial de riesgo se traslade a inflación. Capital busca reglas claras, y en el estrecho de Ormuz hoy no hay ninguna.


