La Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) de Bogotá publicó el calendario oficial del pico y placa para agosto de 2026, con restricciones que se extienden durante 15 horas continuas al día para los vehículos particulares.
Particulares: 15 horas de restricción, cinco días a la semana
De lunes a viernes, entre las 6:00 a. m. y las 9:00 p. m., la circulación se regula según el último dígito de la placa. En días impares circulan los vehículos cuyas placas terminan en 1, 2, 3, 4 y 5; en días pares, los que finalizan en 6, 7, 8, 9 y 0. Los sábados, domingos y festivos quedan exentos de la medida regular, salvo las excepciones del denominado pico y placa regional.
El pico y placa regional: el festivo del 17 de agosto no escapa
La medida regional se activa el último día de los puentes festivos, o cuando lo determine la Administración distrital, en los nueve principales corredores de ingreso a la ciudad. El 17 de agosto —festivo por la Asunción de la Virgen— será de aplicación obligatoria bajo este esquema.
Taxis: restricción desde las 5:30 a. m.
Para el servicio de taxi, la restricción opera de lunes a sábado, entre las 5:30 a. m. y las 9:00 p. m., también según el último número de placa. Los domingos y días festivos, incluidos el 7 y el 17 de agosto, no aplica la medida para este segmento.
Sanciones: económicas e inmovilización
La SDM advierte que el incumplimiento puede acarrear sanciones económicas y la inmovilización del vehículo, por lo que recomienda consultar el calendario oficial antes de planificar cada recorrido.
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Desde Ágora Capital, la lectura es directa: el pico y placa es una herramienta de gestión del espacio público que el aparato estatal aplica sin costo político inmediato, pero con un costo real para miles de propietarios privados que ven restringido el uso de su patrimonio durante la mayor parte del día hábil. Quince horas de restricción diaria no son una medida quirúrgica de movilidad; son una intervención de amplio espectro sobre la libre circulación y, por extensión, sobre la productividad de los bogotanos.
El mercado ya ofrece alternativas —plataformas de transporte, vehículos de reemplazo, reorganización de horarios— pero la regulación no desaparece por eso: simplemente traslada el costo al bolsillo del ciudadano. Capital busca reglas claras, no reglas que se amplíen cada mes. Mientras Bogotá siga apostando por la restricción administrativa en lugar de invertir en infraestructura vial competitiva, el congestionamiento seguirá siendo un impuesto silencioso sobre la actividad económica de la ciudad.


