Las transacciones en el mercado directo P2P de Binance en Venezuela alcanzaron un promedio de 44 millones de dólares diarios entre el 11 de junio y el 13 de julio, según un estudio de la consultora Ecoanalítica. El volumen total estimado en ese período fue de al menos 1.389 millones de USDT —criptomonedas estables con paridad 1 a 1 frente al dólar estadounidense.
La cifra adquiere una dimensión mayor al ponerla en contexto. Según Alejandro Grisanti, socio director de Ecoanalítica, ese flujo equivale al 88% de todas las ventas de divisas realizadas por el Banco Central de Venezuela durante junio. El volumen mensual negociado en Binance representa, además, alrededor del 75% del valor de las exportaciones petroleras mensuales del país.
«Estos números confirman que Binance dejó de ser un mercado marginal para convertirse en uno de los principales canales de compra y venta de divisas del país, reflejando las limitaciones que todavía presenta el mercado cambiario tradicional», señaló Grisanti en su cuenta en la red X.
La llamada «tasa Binance» opera hoy como la referencia dominante del mercado paralelo venezolano. El 16 de julio se negociaba en torno a 875,98 bolívares por dólar, con una brecha del 20% por encima de la tasa oficial del BCV, que cerró la jornada en 727,45 bolívares.
Grisanti también registra cambios en el mercado formal: mayor oferta de divisas del BCV, flexibilización de las mesas de cambio y menor segmentación. Si ese proceso de «normalización» cambiaria continúa, proyecta que el volumen negociado en Binance disminuirá gradualmente, «no porque caiga la demanda de divisas, sino porque una mayor parte de esas operaciones podrá realizarse a través de la banca tradicional».
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Lo que los números de Ecoanalítica describen no es una anécdota tecnológica: es el veredicto del mercado sobre décadas de controles cambiarios, devaluaciones y un aparato estatal incapaz de proveer una referencia confiable para el precio del dinero. Cuando un intercambio de criptomonedas procesa casi nueve de cada diez dólares que vende el banco central, el Estado ha perdido de facto el monopolio que tanto esfuerzo le costó sostener.
La brecha del 20% entre la tasa oficial y la Binance no es solo un dato técnico: es el costo que pagan los venezolanos por operar en un sistema formal que no les ofrece liquidez ni certeza. Capital busca reglas claras, y cuando no las encuentra en la banca tradicional, las construye en la cadena de bloques.


