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Bilbao pide disculpas, dona 15.000 dólares y admite que su oferta laboral sin pago era «absolutamente indefendible»

El cofundador de Rappi y 30X reconoció el error públicamente y anunció becas de cine, pero el episodio revela algo más profundo: incluso los emprendedores más visibles pueden perder de vista que el trabajo tiene precio.
Imagen ilustrativa
lunes 3 de agosto de 2026

Andrés Bilbao, cofundador de Rappi y de la escuela de negocios 30X, publicó en LinkedIn una convocatoria para un «cineasta o profesional audiovisual» que manejaría el contenido de las redes de 30X sin remuneración. La justificación era que la experiencia y el portafolio compensarían la ausencia de pago. La reacción fue inmediata: creadores audiovisuales, emprendedores y usuarios en general respondieron con una avalancha de mensajes de rechazo.

Bilbao no tardó en rectificar. En un video difundido por todos sus canales oficiales, el empresario colombiano admitió sin rodeos que la publicación era «absolutamente indefendible» y agradeció a quienes lo criticaron, a quienes incluso felicitó por haberlo «funado». Asumió responsabilidad total: «Ese post es cien por ciento mi responsabilidad, como todo lo que pasa en las redes de 30X».

El mea culpa fue acompañado de un argumento de fondo. «El dinero es trabajo comprimido de mucha gente», sostuvo Bilbao, y calificó los trabajos no pagados de «lo más excluyente del mundo», pues solo quienes tienen recursos suficientes pueden permitirse trabajar sin cobrar. Fue explícito: nadie trabaja gratis en 30X ni lo hará.

Como medida concreta, el empresario anunció la entrega de 15.000 dólares a una escuela de cine para financiar becas de estudio, y dejó abierta la posibilidad de acciones adicionales: «Eso no es gran cosa. Vamos a hacer mucho, mucho más».

Bilbao también reconoció que en ocasiones previas se publicaron ofertas no remuneradas dirigidas a voluntarios, algo que calificó como «un error de criterio interno». Y conectó la controversia con lo que describió como una herida estructural del país: «A pesar de que hemos tenido algo de crecimiento, la distribución de la riqueza y del valor creado ha sido absolutamente injusta y desigual», afirmó, reconociendo que desde un apartamento en Bogotá, en un país que calificó de «hipercentralizado», es fácil perder de vista esa realidad.

El episodio también reactivó un video anterior en el que Bilbao, durante su etapa en Rappi, reaccionó con furia ante trabajadores de la plataforma que expresaron inconformidad. El empresario reconoció el incidente y señaló que «desde ese día a hoy han pasado varios años» y que en el futuro hablaría sobre ese episodio, al que describió como «completamente lo opuesto a liderar bien».

Desde Ágora Capital, el caso merece una lectura sin eufemismos. Bilbao dijo algo correcto: el trabajo tiene valor y debe pagarse. Ese principio no es ideología, es la base del mercado libre. Cuando un emprendedor exitoso ofrece «exposición» en lugar de salario, no está innovando, está externalizando costos sobre quien menos puede resistirlos. La donación de 15.000 dólares y el reconocimiento público son pasos en la dirección correcta. Lo que queda por ver es si el debate generado en Colombia alcanza también a las prácticas de empresas menos visibles y con menos incentivos para corregir el rumbo.

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