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Asia Central atrae $320 millones en venture capital y su primera unicornio valorada en $1.300 millones

La región que se extiende entre Rusia y China ya no es una nota al margen para el capital global: Kazajistán y Uzbekistán lideran un ciclo de crecimiento que combina startups de IA, inversión extranjera masiva y banca con estándares internacionales.
Imagen ilustrativa
viernes 17 de julio de 2026

El mercado de riesgo compacto que no para de crecer

Higgsfield, la plataforma de video con inteligencia artificial fundada por Yerzat Dulat y Alex Mashrabov en Kazajistán, cerró una extensión de financiamiento en enero que elevó su Serie A total por encima de $130 millones y su valoración a más de $1.300 millones. Es la primera unicornio respaldada por venture capital de toda Asia Central, según la fuente.

El dato puntual importa, pero el contexto importa más. El mercado de capital de riesgo de Asia Central alcanzó $320 millones en 2025, de acuerdo con un informe de RISE Research presentado en el Central Eurasian Venture Forum en Taskent. Dos operaciones —la ronda de Higgsfield y los $65,5 millones captados por el grupo uzbeko de comercio electrónico Uzum— concentraron el 61% de ese total. Excluidas ambas, el mercado restante creció 31% interanual: la señal más honesta de que la financiación temprana se está diversificando.

Kazajistán lidera; Uzbekistán acelera desde abajo

La inversión de riesgo en Kazajistán casi se triplicó hasta $209 millones en 2025, con la inteligencia artificial representando aproximadamente la mitad. Astana Hub, el mayor parque tecnológico de la región, reportó que sus empresas residentes captaron $177 millones en inversión en 2024 y generaron $481 millones en exportaciones tecnológicas.

Uzbekistán parte de una base menor pero escala con velocidad: la financiación a startups se multiplicó más de once veces desde 2022 hasta alcanzar $33,8 millones el año pasado, según la misma fuente. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo nombró 13 finalistas para su primera cohorte Central Asian Star Venture, siete de ellos uzbekos.

Macro que respalda el flujo de capital

El Banco Euroasiático de Desarrollo sitúa el crecimiento combinado de la región en 6,6% para 2025, frente a una proyección de 1,6% para Estados Unidos y 1,1% para la eurozona en 2026. Kirguistán lideró con 11,1%; Uzbekistán registró 7,4%. En los primeros dos meses de 2026, Uzbekistán captó $8.300 millones en inversión extranjera contra una meta anual de $53.000 millones.

En mayo de 2026, el Fondo Nacional de Inversión de Uzbekistán —gestionado por Franklin Templeton— se listó en Londres y captó $604 millones con órdenes de $2.800 millones, la mayor OPI londinense del año. La cumbre C5+1 convocada por el presidente Trump en noviembre de 2025 generó más de $130.000 millones en compromisos comerciales anunciados. Kazajistán suscribió en junio de 2026 un acuerdo de infraestructura de IA con NVIDIA y Firebird por $10.000 millones.

La banca: el puente invisible

Todo ese capital transita por bancos locales. A diferencia de Silicon Valley o China, donde existen mercados de capitales profundos y financiamiento alternativo, en Asia Central la banca corresponsal es con frecuencia el único canal creíble hacia el exterior. Halyk Bank, el mayor prestamista de Kazajistán, dedica una sección de su informe anual al cumplimiento de sanciones con supervisión a nivel de vicepresidente ejecutivo. El banco central de Uzbekistán amplió su departamento de monitoreo financiero e implementa inspecciones antilavado tanto remotas como presenciales. Kirguistán ordenó a sus bancos comerciales alinear la diligencia debida con estándares OFAC, de la UE y del Reino Unido.

Lectura editorial

Los números de Asia Central ilustran una lección que el capital conoce bien: cuando los gobiernos reducen fricciones regulatorias, atraen inversión privada sin necesidad de subsidios. La región no ofrece Estado de bienestar generoso ni burocracia garantista; ofrece crecimiento, recursos y reglas que se están volviendo predecibles.

El riesgo real no es la distancia geográfica ni el tamaño del mercado. Es la velocidad a la que la infraestructura financiera —compliance, banca corresponsal, transparencia— acompañe el apetito inversor. Mientras eso ocurra, el capital seguirá encontrando el camino solo.

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