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Argentina pide retirar el Squeezy Dumpling: detectan benceno cuatro veces por encima del límite permitido

La Cámara de la Industria del Juguete denunció el producto ante Defensa del Consumidor. El Reino Unido ya lo sacó del mercado; el Gobierno argentino inició actuaciones administrativas.
Imagen ilustrativa
martes 28 de julio de 2026

La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) presentó una denuncia formal ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. El objetivo: el retiro inmediato del Squeezy Dumpling de todo el territorio nacional.

El juguete —también conocido como Squishy— tiene forma de empanada asiática. Se comercializa como producto «sensorial y antiestrés». Según la CAIJ, contiene benceno en concentraciones peligrosas.

El benceno es una sustancia clasificada como cancerígena. Está presente en el petróleo crudo, los combustibles y el humo del tabaco. La cámara advirtió que puede absorberse a través de la piel durante la manipulación normal del juguete, sin necesidad de que el niño se lo lleve a la boca.

Los números son concretos. En el Reino Unido, las autoridades detectaron benceno en una concentración de 20 mg/kg. La normativa fija un máximo de 5 mg/kg. Es decir, cuatro veces por encima del límite permitido. El producto ya fue retirado del mercado británico.

La denuncia de la CAIJ se apoya en alertas del sistema europeo Safety Gate y de la Office for Product Safety and Standards (OPSS) del Reino Unido. La cámara señaló que esos criterios son equivalentes a los aplicados en Argentina.

El producto se vende en decenas de locales del barrio porteño de Once. Su viralidad en redes sociales amplió el alcance entre niños y adolescentes.

El presidente de la CAIJ, Matías Furió, confirmó a LA NACION que mantuvo una conversación con el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne. Según Furió, Lavigne le informó que el Gobierno ya inició actuaciones administrativas y que hay operativos de control en marcha en distintos puntos del país.

Furió también lanzó una advertencia directa a los consumidores. «Un juguete seguro y legal tiene que tener tres cosas: los datos del importador responsable —nombre, razón social y CUIT—, todas las advertencias escritas en castellano, y el Marcado de Conformidad, que es el código QR con las siglas AR y dos tildes», enumeró. «Si alguno de esos tres elementos falta, no lo compren», agregó.

El llamado llega a días del Día del Niño en Argentina, que se celebra el 16 de agosto.

Lectura editorial. El caso expone una falla clásica de los mercados sin control de origen: productos fabricados sin estándares, importados sin trazabilidad, viralizados antes de ser auditados. El daño potencial lo absorben los consumidores —en este caso, menores— y los fabricantes locales que sí cumplen la normativa. La libre empresa funciona cuando las reglas se aplican de forma pareja. Un mercado donde el producto ilegal compite en precio con el producto certificado no es un mercado libre: es un mercado capturado por quien no responde ante nadie. La velocidad de la respuesta oficial será la prueba.

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