La tecnológica Anthropic anunció el martes que duplicará hasta 40 millones de dólares su inversión en Public First Action, organización política que promueve una mayor regulación de la inteligencia artificial (IA) de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
En febrero, la empresa ya había desembolsado 20 millones de dólares a ese grupo, fundado en 2025 por los excongresistas Brad Carson, demócrata, y Chris Stewart, republicano. Según un comunicado de Anthropic, la organización trabaja con políticos republicanos, demócratas e independientes «que se toman en serio la implantación de medidas de protección sensatas en materia de IA».
La compañía aclaró que las donaciones están destinadas «exclusivamente» a apoyar la misión de educación pública y política de Public First Action, y que no pueden utilizarse «para influir en la elección de ningún candidato a un cargo federal, estatal o local».
El argumento de Anthropic para elevar el monto es el crecimiento «vertiginoso» de los modelos de IA. La empresa reconoce los beneficios potenciales —como acelerar el descubrimiento de fármacos o desarrollar tratamientos para enfermedades— pero subraya la necesidad de garantizar protección frente a los riesgos y de exigir transparencia a las firmas que desarrollan los modelos más potentes.
Tensión con Washington
El movimiento se produce en un contexto de relación tensa con el gobierno del presidente Donald Trump. En marzo, la administración designó a Anthropic como riesgo nacional en la cadena de suministros, después de que la empresa se negara a ceder sus modelos de IA al Departamento de Guerra para cualquier uso legal. El pulso derivó en un veto a las contrataciones de la firma a nivel federal.
El núcleo del conflicto fueron las condiciones que Anthropic imponía para limitar el uso de su tecnología, incluyendo garantías de que no se emplearía para espiar a ciudadanos estadounidenses ni para el desarrollo de armas completamente autónomas.
Otras organizaciones políticas, como Leading the Future, se alinean con la postura de la Casa Blanca y abogan por el desarrollo de la IA con menor regulación federal. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, se ha opuesto abiertamente a ese enfoque.
La lectura del mercado
Desde Ágora Capital, el cuadro merece una lectura sin eufemismos. Anthropic destina 40 millones de dólares a moldear el entorno regulatorio que afectará directamente a sus competidores y a sí misma: eso es captura regulatoria en su forma más transparente, independientemente de la retórica sobre «protección». Las empresas que financian las reglas del juego rara vez pierden cuando esas reglas se escriben.
El veto federal que pesa sobre Anthropic añade otro ángulo: una compañía excluida de contratos gubernamentales tiene incentivos extraordinarios para rediseñar el marco político que la excluyó. Capital busca reglas claras, sí, pero también busca reglas que le convengan. Los contribuyentes y los competidores más pequeños —sin lobby de 40 millones— pagarán la diferencia.


