La sexta película de Ben Affleck como director, «Animals», se apoya en una trama de crimen con elementos de thriller y un trasfondo de tensión financiera. La historia sigue a Mark Kimball, un candidato a la alcaldía que ha arriesgado todos sus activos y cuya campaña ya ha dejado a su equipo con la caja seca.
Mark, interpretado por Affleck, aparece al inicio en plena campaña. La película lo presenta como veterano de la Guerra del Golfo, con trabajo previo con la LAPD, la oficina del fiscal y grupos ambientales para limpiar y reconstruir la ciudad tras los incendios de 2025. También habla en español con comunidades inmigrantes, mientras su asesor Sam Allison, interpretado por Steven Yeun, le recuerda que todavía necesita impulsar el voto latino.
En paralelo, su esposa Abigail, una terapeuta interpretada por Kerry Washington, sostiene una fachada pública de estabilidad, pero la reseña señala que la relación no está tan firme como Mark cree. Abigail mantiene desde hace meses una relación con Ron, un profesor de la UCLA interpretado por Ray Fisher, y teme perder la confianza de su hijo preadolescente Denny, interpretado por Christopher Woodley.
El punto de quiebre llega cuando el hijo de Mark y Abigail desaparece durante la noche de Halloween. Un secuestrador exige un rescate de 7 millones de dólares y amenaza con desmembrar al niño si llaman a la policía. Mark entonces debe confesar a Abby la delicada situación financiera de la familia. Sin embargo, el niño secuestrado no es Denny, sino Hector, hijo del ranchero indocumentado Ramon, interpretado por Luis Gerardo Méndez.
La confusión por los disfraces de Halloween convierte el secuestro en un problema todavía más incómodo para la familia Kimball. Cuando Denny aparece de nuevo, los padres descubren el error, pero el secuestrador mantiene la exigencia de pago. Cecilia, la niñera interpretada por Adriana Paz, y Ramon regresan a la casa angustiados y temerosos de que los Kimball no cumplan su promesa de pagar por el niño desaparecido.
La reseña también destaca a Gillian Anderson como Dayle Burton, una solucionadora de problemas de alto nivel que cobra 1.4 millones de dólares, o el doble si debe introducir «energía cinética». Según la crítica, es el personaje que más brío aporta a una película que, pese a tener una maquinaria narrativa bien engrasada, se vuelve cada vez más estática.
Además de Anderson, el reparto incluye a Matt Gerald, Jacob Estrada, Luis Gerardo Méndez, Steven Yeun y otros nombres citados en la fuente. La reseña subraya que el guion toma prestados muchos de sus elementos de «High and Low», de Akira Kurosawa, y que la película evita reconocer esa inspiración.
Más allá de la intriga, lo que queda en primer plano es el costo de una decisión financiera tomada al límite. La familia apuesta su casa, su campaña y su estabilidad en un movimiento que termina arrastrando a todos hacia una crisis mayor. En esa lógica, el dinero no es un detalle de fondo: es el centro de la caída.
Para el lector, el punto de fondo es claro. Cuando una producción pone el riesgo patrimonial en el corazón del relato, también deja ver cómo se estrecha el margen de maniobra cuando la deuda aprieta. El mercado ya votó dentro de la historia: la capitalización salió mal y la factura llegó a la familia. Eso es lo que pesa sobre el personaje y sobre la película.



