La participación de Chile en la Feria del Libro de Frankfurt 2026 terminó con un balance favorable para la delegación y con la mira puesta en 2027, cuando el país será Invitado de Honor. Entre el 7 y el 11 de octubre, editores, autores, agentes literarios y representantes del gobierno participaron en la 78° edición del encuentro, donde Chile comenzó formalmente su camino hacia ese rol.
Nicolás Leyton, director ejecutivo del Proyecto Frankfurt 2027, dijo que el balance fue «completamente positivo», tanto por la diversidad de autores y las numerosas charlas como por la recepción del público internacional. Añadió que los editores tuvieron reuniones que reflejan «el creciente interés por la literatura chilena en la feria».
Uno de los hitos fue la entrega del GuestScroll, el símbolo que oficializa el traspaso del título de Invitado de Honor. El domingo 11 de octubre, en el Forum de Messe Frankfurt, representantes de República Checa entregaron el pergamino a Leyton. El objeto incluye citas representativas de la literatura de países invitados y, en el caso de Chile, se incorporó un extracto del poema «Pasión de leer», de Gabriela Mistral.
Francisco Undurraga, ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, afirmó en un comunicado que se trata de «un gran hito para la cultura chilena» y de una oportunidad «extraordinaria» para mostrar al mundo la riqueza y diversidad de la literatura y la creación artística del país. También sostuvo que Frankfurt puede abrir nuevas puertas para los escritores chilenos y fortalecer los vínculos culturales y profesionales con el mundo.
La ceremonia incluyó una intervención del ilustrador Alberto Montt y una presentación musical del dúo Dënver. Marifé Boix-García, vicepresidenta para Europa del sur y América Latina de Frankfurter Buchmesse, dijo que fue un acto «muy emocionante y muy aplaudido». Agregó que la actividad consistió en un conversatorio entre la checa Lucie Lomova y Montt, con dibujo en vivo y preguntas cruzadas.
Boix-García también detalló que el programa contó con 23 actividades con presencia chilena y que todas se concretaron. Entre las instancias estuvo la conferencia de prensa de Chile como próximo País Invitado de Honor, donde hablaron el embajador Jorge Sandrock, Karla Eliessetch por el Ministerio de Cultura y Leyton, quien presentó el concepto del proyecto bajo el lema «Astros de tierra».
Según explicó el Ministerio de las Culturas en un comunicado, ese lema apunta a la pluralidad de voces literarias y a los saberes astronómicos de los pueblos indígenas y de los observatorios del desierto de Atacama. Además, se lanzó el sitio oficial de Chile País Invitado de Honor, que reunirá información actualizada, comunicados, convocatorias, tráiler y registros.
Juan Cristóbal Peña, integrante de la delegación, hizo un balance positivo y dijo que se puede estar orgulloso de lo mostrado como relato e identidad: «un país de voces diversas» en lo temático, geográfico, generacional y literario. Marcela Escobar, gerente editorial de Zig-Zag, resaltó la «sensación de fiesta y alegría» que se vivió durante los días de feria.
El cierre fue con «Una variedad de voces de Chile», lectura colectiva en el LatAm Stage que reunió a Alejandra Costamagna, María José Ferrada, Alberto Fuguet, Carmen García Palma, Juan Cristóbal Peña, Carlos Soto Román y María José Viera-Gallo. La actividad se hizo ante un aforo lleno, según Boix-García.
Capitalizar este salto cultural no dependerá solo del entusiasmo de Frankfurt. Si el país quiere que el impulso trascienda 2027, la discusión sobre los recortes en Cultura deja una advertencia incómoda: la proyección internacional también requiere reglas claras, continuidad y recursos estables. El mercado cultural no se sostiene solo con ceremonias ni con discursos; necesita inversión y una institucionalidad que no le reste margen al sector privado y a los creadores.
Los números primero. Chile ya abrió la puerta en Frankfurt; ahora debe demostrar que puede convertir ese reconocimiento en más lectores, más exportación cultural y más capitalización para su industria editorial. De lo contrario, el gesto simbólico quedará como una foto valiosa, pero de retorno limitado.



