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Alessandri respalda al gobierno frente a Milei, pero pide cuidar las formas institucionales

El presidente de la Cámara de Diputados avala la respuesta de La Moneda ante los dichos del mandatario argentino sobre Allende, aunque marca distancia del «estilo confrontacional» de Milei.
Imagen ilustrativa
sábado 5 de septiembre de 2026

El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, respaldó este viernes la respuesta del gobierno chileno ante los dichos del mandatario argentino Javier Milei durante el Foro de Madrid. Milei calificó de «comunista» en tono peyorativo al expresidente Salvador Allende y tildó de «zurdos mugrosos» a los adherentes de la izquierda, declaraciones que la oposición chilena cuestionó y por las que exigió una reacción de La Moneda.

El ministro del Interior, Claudio Alvarado, optó por bajarle el perfil al episodio: «Nosotros no vamos a transformar los dichos del presidente Milei en un foro especial, en un factor de controversia política interna». Alessandri, diputado gremialista, avaló esa línea: «La respuesta ha sido suficiente».

El argumento de fondo es institucional, no ideológico. Para Alessandri, el hecho de que las declaraciones se produjeran en un foro privado en Madrid, y no en una declaración conjunta desde el Palacio de La Moneda tras una reunión bilateral, cambia por completo la naturaleza del episodio. «La Moneda no tiene control sobre esto», sostuvo. «Distinto hubiera sido que estas declaraciones hubieran sido dadas desde el Palacio (...) ahí sí hubiera tenido que ser más duro el gobierno».

Esa distinción —entre el foro político privado y el acto de Estado— es la que evita que un cruce verbal se convierta en un incidente diplomático. Alessandri, con todo, no dejó pasar el estilo del mandatario argentino: «El estilo de los argentinos en general para hacer política, para hacer comunicaciones, es muy distinto al chileno. En Chile cuidamos las instituciones». Añadió que pasar a la confrontación «ha traído muy malos frutos» y que el país «viene de vuelta en eso, estamos reconstruyendo en valor institucional, el valor del respeto».

Sobre el fondo del comentario de Milei, el diputado fue explícito: «A uno puede gustarle o no las políticas implementadas por el Presidente Salvador Allende, pero tiene que referirse con respeto hacia él. A uno puede gustarle o no el Presidente Piñera, pero tiene que referirse con mucho respeto hacia él». Cerró con una síntesis de su posición: «Las formas son importantes en política y ese estilo más confrontacional que tiene este presidente en particular, y que tiene Argentina a veces en general, no es a lo que estamos acostumbrados en Chile».

El episodio deja una lectura que trasciende el cruce verbal. Un gobierno de izquierda y un diputado de derecha coinciden en un mismo diagnóstico: la institucionalidad no se negocia por un exabrupto en un foro privado, aunque venga de un presidente con el que Chile mantiene relaciones bilaterales activas. Es la misma lógica que exige el capital cuando evalúa riesgo país: reglas claras, previsibilidad y separación entre el ruido político y la conducción del Estado.

Que tanto La Moneda como la oposición dentro del oficialismo eviten escalar una diferencia retórica hacia una crisis diplomática es, en sí mismo, una señal de madurez institucional que el mercado suele premiar más que cualquier gesto de fuerza verbal.

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