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Aerolíneas Argentinas pagará Ganancias por primera vez: de consumir USD 8.000 millones del Tesoro a aportar al Estado

La aerolínea de bandera cerró 2025 con ganancia neta de $238.000 millones y superávit operativo de USD 120,7 millones. El giro es histórico: entre 2008 y 2023 perdía USD 400 millones por año en promedio.
Imagen ilustrativa
jueves 6 de agosto de 2026

La asamblea de accionistas de Aerolíneas Argentinas aprobó la memoria y estados contables de 2025, el segundo ejercicio consecutivo con números positivos desde la estatización de la compañía en 2008. El balance fue validado por KPMG y por la Auditoría General de la Nación (AGN).

Los números hablan solos. La empresa registró una ganancia neta de $238.000 millones y, como consecuencia directa, abonará unos $6.000 millones en concepto de Impuesto a las Ganancias: el primer pago de ese tributo en toda su historia. A nivel EBIT, el superávit operativo alcanzó USD 120,7 millones.

El patrimonio neto volvió a terreno positivo por primera vez en más de una década, cerrando 2025 en $18.055 millones. La presente administración había recibido la compañía con un patrimonio neto negativo de $487.398 millones al 31 de diciembre de 2023. Durante 2024 y 2025 se acumularon resultados positivos por $594.445 millones, según explicó la propia empresa.

La deuda bancaria y financiera se redujo un 52% y quedó en USD 170,5 millones al cierre del ejercicio. Más relevante aún: en 2025 no se requirieron fondos del Tesoro Nacional, y tampoco se prevén aportes en 2026.

El contraste con el período anterior es contundente. Entre 2008 y 2023, Aerolíneas acumuló una pérdida operativa promedio de USD 400 millones anuales y demandó al Estado más de USD 8.000 millones en transferencias directas. El giro comenzó en 2024, cuando la nueva gestión canceló rutas no rentables, redujo la nómina en un 13% y eliminó 85 cargos jerárquicos, entre ellos 8 direcciones y 20 gerencias.

En el plano operativo, la aerolínea mantuvo un promedio de 300 vuelos diarios con un factor de ocupación del 83%, transportando más de 12,78 millones de pasajeros durante el año. El índice de cumplimiento de vuelos fue de 99,4% y el NPS de satisfacción de clientes llegó a 55 puntos.

Hacia adelante, la empresa ratificó un plan de incorporación de 20 aeronaves entre 2027 y 2031: seis Airbus A330neo y catorce Boeing 737 MAX en sus versiones MAX 8 y MAX 10, financiados con recursos propios.

«Hoy deja de ser una carga para los contribuyentes y vuelve a generar valor», afirmó el ministro de Economía Luis Caputo. El presidente de la compañía, Fabián Lombardo, destacó que el resultado «abre una nueva etapa de crecimiento».

Lo que acaba de ocurrir en Aerolíneas Argentinas es el argumento más concreto que el ajuste fiscal puede ofrecer: una empresa que durante quince años consumió dinero de los contribuyentes sin rendir cuentas hoy paga impuestos, reduce deuda y planifica inversión con caja propia. El mercado entiende esa lógica mejor que cualquier discurso. Capital busca reglas claras, gestión eficiente y un Estado que deje de absorber el ahorro privado para financiar pérdidas crónicas. Cuando esas condiciones aparecen, los resultados no tardan.

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