Jorge Welch, presidente de Alimentos y Bebidas Chile (AB Chile), marcó distancia de la iniciativa en el Congreso que busca rotular los alimentos ultraprocesados. Afirmó que el gremio apoyará toda medida que entregue más información al consumidor, pero advirtió que antes de regular «hay que estar muy claros de qué es lo que se quiere regular».
En entrevista con Pulso, Welch sostuvo que hoy «no hay ni siquiera una definición a nivel de la OMS» sobre qué son los ultraprocesados. Por eso, agregó, «no podemos estar regulando algo que hoy día ni siquiera está normado en el mundo». Según el dirigente, esa es la principal crítica del gremio al proyecto.
AB Chile agrupa a 27 socios, entre ellos Agrosuper, Arcor, Carozzi, CCU, Coca-Cola, Dos en Uno, Evercrisp, Ferrero, Iansa, Ideal, Mars y KraftHeinz. Welch llegó al cargo en agosto, tras liderar la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), y su nombramiento marcó un giro desde perfiles más políticos hacia una conducción plenamente empresarial.
El gremio también busca reposicionarse como un actor técnico en el debate público. Welch dijo que la discusión muchas veces se da «en base a opiniones y no a datos duros» y planteó que AB Chile quiere aportar «inputs relevantes para la política pública». Además, dijo que el trabajo debe abrirse a academia, empresas de distinto tamaño, reguladores, parlamentarios y ministerios.
En salud pública, el dirigente reconoció la obesidad como un problema clave, pero cuestionó el alcance de la Ley de Etiquetado. Sostuvo que más de la mitad de los productos fabricados por sus socios están libres de etiquetas y que, aun así, «la obesidad siguió creciendo». A su juicio, el problema debe abordarse de forma «mucho más amplia», incorporando deporte y educación, además de alimentación.
La industria, añadió, enfrenta presiones de costos por el alza de combustibles y logística, por fenómenos climáticos que afectaron la producción y por mayores costos laborales. Eso, dijo, ha impactado los precios y los márgenes de las empresas. De momento, sin embargo, descartó una nueva ronda de alzas y sostuvo que algunos costos ya están internalizados.
La discusión no es menor. Cuando el Estado avanza sin una base técnica clara, el riesgo es castigar inversión, innovación y oferta con más burocracia que evidencia. Capital busca reglas claras.
El mercado ya votó a favor de la industria que se adapta, reformula y responde a nichos de consumo más segmentados. Si la autoridad quiere más información para el consumidor, el camino razonable es transparencia bien definida, no regulación apresurada sobre categorías que aún no tienen una definición universal.


