La industria de las residencias para adultos mayores en Chile gana tamaño, pero no pierde concentración. En ese negocio, tres actores reúnen cerca del 60% del mercado: Acalis, Senior Suites y la Corporación Chileno-Alemana de Beneficencia, a través de Hogares Alemanes, según un informe citado por Colliers.
A ellos se suma Villa Soleares, mientras que el grupo Angelini, a través de Inversiones Trentino Limitada, y Salfacorp, mediante Rentas y Desarrollo Aconcagua S.A., notificaron el 5 de agosto a la Fiscalía Nacional Económica su intención de asociarse con los dueños de esa empresa para un fondo destinado a la adquisición, desarrollo, construcción y operación de residencias para adultos mayores.
La FNE investigará los efectos de la operación en un rubro que, según la nota, casi se duplicó en la última década en Chile. El trasfondo es claro: el envejecimiento de la población empuja la demanda y abre espacio para nueva inversión, pero también deja en evidencia que la oferta disponible sigue siendo insuficiente frente a las necesidades reales.
Los números son elocuentes. En el país viven 3.665.028 personas de 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población, según el INE. Dentro de ese grupo, 593.010 personas tienen 80 años o más, lo que representa el 16,2% de la población mayor. Además, el 54% de esa cuarta edad se encuentra en situación de discapacidad.
El propio INE advirtió que el crecimiento de la cuarta edad, proceso denominado «envejecimiento de la vejez», anticipa mayores requerimientos de apoyos, cuidados de largo plazo, atención de salud y entornos que favorezcan la autonomía. Las proyecciones indican que las personas de 60 años o más representarían el 26,4% de la población en 2035, el 36,5% en 2050 y el 50,7% en 2070.
La capacidad instalada todavía queda corta. El Senama calcula 993 establecimientos de larga estadía para adultos mayores con autorización sanitaria certificados y otros 500 no certificados. El Estado, además, tiene una red de 23 Eleam que representan 1.300 plazas, mientras que su vínculo se limita a 220 Eleam sin fines de lucro, con 12.800 camas.
En paralelo, el mercado privado sigue ampliándose. Para lo que resta del año se espera la apertura de dos nuevos complejos en Santiago y hay otros tres proyectos pendientes. Dos de ellos corresponden a residencias en el sector oriente de Santiago de inversionistas privados, y aportarían cerca de 200 camas adicionales. Las otras tres residencias aún no se inician y son proyectos de expansión de Senior Suites y Hogares Alemanes, con centros proyectados en Valdivia y Valparaíso.
Colliers estima que, en promedio, una senior house en Chile ocupa 7.616 metros cuadrados de terreno, levanta 5.752 m² de superficie construida y opera con 112 camas. Pero el tamaño no resuelve el problema de fondo: el acceso sigue condicionado por la capacidad de pago.
En Europa, parte de los costos de estadía de adultos mayores es complementada por el Estado. En Chile no existe eso, y por lo mismo este servicio queda al alcance de un porcentaje muy bajo de la población. Ahí está la verdadera restricción: cuando el aparato público no acompaña, la atención se transforma en un mercado para pocos, no en una solución masiva.


