Veinticuatro organismos, empresas exportadoras, restaurantes y minoristas de Estados Unidos enviaron el jueves una carta a la Representación Comercial de ese país (USTR) para oponerse a las restricciones estacionales que la administración Trump planteó sobre productos agrícolas mexicanos.
El argumento central es de mercado, no de diplomacia: «Cualquier restricción al comercio de productos estacionales, incluidos aranceles, cuotas arancelarias (TRQ) o medidas similares, perturbaría la cadena de suministro integrada de Norteamérica, aumentaría los costes para los consumidores y generaría el riesgo de represalias sobre una amplia gama de productos alimentarios y agrícolas de Estados Unidos», señala el documento.
Los firmantes incluyen nombres de peso en la industria alimentaria: Driscoll's, Taylor Farms, Mission Produce, NatureSweet, la National Restaurant Association, la National Retail Federation y la National Corn Growers Association, entre otros.
El grupo advierte que las cuotas arancelarias «limitarían la oferta en periodos clave, aumentarían la volatilidad de los precios y generarían ineficiencias en toda la cadena de suministro, desde el abastecimiento y la logística hasta la comercialización minorista». El impacto, subrayan, recaería sobre consumidores y empresas estadounidenses con «precios más altos y un menor acceso a alimentos frescos».
Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), reforzó la lectura: «El pronunciamiento confirma que la estacionalidad no cuenta con consenso dentro del propio sector estadounidense». Añadió que México y Canadá representan una tercera parte de las exportaciones agrícolas de EE.UU., por lo que cualquier restricción a los productos mexicanos también pondría en riesgo las ventas estadounidenses de maíz, carne, lácteos, pollo, cerdo, soya, arroz y edulcorantes.
El contexto es la revisión del T-MEC, en cuyo marco la administración Trump ha explorado mecanismos de estacionalidad para proteger a productores domésticos. Anaya consideró que dicha revisión «debe fortalecer la integración regional, en lugar de imponerse barreras al comercio que solamente elevarán los precios».
La carta llega mientras el representante comercial Jamieson Greer recibía al secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, en Washington para dialogar sobre déficit comercial y reglas de origen.
La lectura de Ágora Capital. El mercado ya votó: cuando 24 actores privados —desde productores de berries hasta cadenas de restaurantes— se plantan frente a una medida proteccionista de su propio gobierno, la señal es inequívoca. Las cuotas estacionales no protegen al consumidor; le transfieren un costo para subsidiar a un segmento productor. El libre comercio dentro del T-MEC no es un favor a México; es infraestructura de rentabilidad para la agroindustria norteamericana. Romperla tiene precio, y ese precio aparecerá primero en el ticket del supermercado.


