Un contenedor de plátanos llegó al puerto de Algeciras en el otoño de 2024 sin una sola fruta. Traía 13 toneladas de cocaína, el mayor decomiso en la historia de España. Casi dos años después, la investigación ha desbordado el operativo antidrogas inicial y apunta a una arquitectura financiera de escala internacional.
Los documentos judiciales preliminares elaborados por investigadores en Madrid nombran a Ignacio Torán como líder de la organización, según fuentes citadas por Bloomberg. Torán, descrito como aficionado al Real Madrid y coleccionista de relojes de lujo, habría construido una red de empresas holding en España y en el extranjero mediante prestanombres. Al momento de su arresto era propietario de dos grupos holding españoles y estaba por operar un tercero. Los investigadores creen que también controlaba una mansión de 10 millones de euros en Palm Jumeirah, Dubái, y otros 11 millones de euros en propiedades adicionales en esa ciudad.
Uno de sus colaboradores más cercanos era, según la investigación, Óscar Sánchez —exjefe de la unidad de lavado de dinero de la Policía Nacional de España en el momento del decomiso—. En un allanamiento, las autoridades españolas encontraron 20 millones de euros escondidos en las paredes de su vivienda, según medios españoles citados por Bloomberg. Tanto Torán como Sánchez se encuentran en prisión preventiva.
La investigación también señala a Francisco de Borbón, hijo de un duque y primo lejano del Rey Felipe VI, y al inversor estadounidense Ketan Seth. Ambos son cofundadores de Alpha Trading, firma californiana de materias primas con oficinas en Nueva York, Madrid y Miami que, según los investigadores, canalizaba dinero del narcotráfico desde cuentas offshore en un banco de Panamá. De Borbón estuvo detenido en España pero ya fue liberado; su abogado declinó hacer comentarios.
El giro más llamativo llega en 2025: Seth y De Borbón fundaron Blue Acquisition Corp., una SPAC enfocada en centros de datos e inteligencia artificial. Nombraron al general de cuatro estrellas Wesley Clark como presidente de la junta directiva. La firma, con domicilio fiscal en la casa de Seth en California, recaudó alrededor de 200 millones de dólares en junio pasado mediante una oferta pública inicial y avanzó en un acuerdo para adquirir un centro de datos en las Cataratas del Niágara. El banco de inversión BTIG organizó la oferta; fondos como Sona Asset Management y LMR Partners figuran entre sus mayores accionistas, según datos de Bloomberg.
Blue Acquisition Corp. no está señalada por los investigadores ni acusada de ningún delito. Seth renunció el 9 de junio por lo que la firma describió como «razones familiares»; el actual CEO, David Bauer, confirmó a Bloomberg que Seth ya no tiene afiliación con la empresa. La asesoría de De Borbón había concluido en febrero.
La organización habría utilizado Bitcoin, Tether y VXL dollar para mover fondos a través de bancos en Irlanda, Panamá y Santo Tomé y Príncipe. Pieza clave: ET Fintech Europe Ltd., empresa irlandesa cuya propiedad los investigadores atribuyen a De Borbón y otros señalados, descrita en los documentos judiciales como controlada directamente por la organización criminal.
El caso ilustra con precisión quirúrgica el riesgo sistémico que el dinero ilícito representa para los mercados de capitales. Cuando el lavado de activos escala hasta una IPO en Wall Street —con un general retirado de cuatro estrellas en la presidencia— el problema deja de ser policial y se convierte en un fallo de due diligence del sistema financiero. Los inversores institucionales que figuran en el accionariado de Blue Acquisition tendrán que responder ante sus propios clientes. El capital busca reglas claras; las estructuras opacas, tarde o temprano, cobran su factura.


