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Wright: el riesgo en Venezuela «es drásticamente diferente» y viene una ola de inversión petrolera

El secretario de Energía de Estados Unidos afirma que compañías privadas ya comprometen capital a varios años y hasta décadas en el sector energético venezolano.
Imagen ilustrativa
domingo 6 de septiembre de 2026

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que el nuevo escenario de inversiones en Venezuela contempla una reducción de riesgos y anticipó que los recientes acuerdos energéticos conducirán a una ola de inversiones.

Según Wright, varias empresas —estadounidenses e internacionales— están comprometiendo capital con horizontes de varios años o incluso décadas, lo que a su juicio refleja una revalorización del país como destino de inversión. «Estas son inversiones de varios años, de varias décadas. Claramente están evaluando que el perfil de riesgo futuro es drásticamente diferente al de antes», afirmó.

El funcionario defendió los acuerdos del sector energético y sostuvo que representan una oportunidad para generar beneficios económicos en Venezuela, más allá de los escenarios políticos que se presenten. «Para cualquier gobierno diferente de Venezuela, estos acuerdos son un éxito rotundo», sentenció.

Wright vinculó la llegada de capital privado con un incremento directo en las cuentas públicas y el mercado laboral. «Van a traer más ingresos fiscales, más ingresos por regalías, más empleos, más oportunidades para los venezolanos», dijo. También apuntó al efecto sobre la oferta global de crudo: «Van a traer más petróleo al mundo que lo necesita desesperadamente ahora mismo».

El secretario de Energía de Estados Unidos señaló además el estado de la infraestructura petrolera venezolana como uno de los frentes que atraerá inversión extranjera. «Venezuela tiene refinerías viejas y deterioradas», reconoció, y agregó que empresas estadounidenses e internacionales «van a ir y ayudar a invertir también en ellas» para su rehabilitación.

Los números primero: lo que Wright describe no es una promesa de ayuda estatal ni un programa de subsidios, sino capital privado dispuesto a comprometerse a plazos de décadas en un sector que hasta hace poco operaba bajo un perfil de riesgo mucho más alto. Ese cambio de percepción —si se sostiene en el tiempo— es la señal más relevante para cualquier inversor que mira a Venezuela: el mercado, no el discurso oficial, es el que termina fijando el precio del riesgo país.

El mercado ya votó en la dirección que marcan estas declaraciones: refinerías deterioradas, campos con años de subinversión y una industria que necesita capital fresco constituyen, para el capital privado, una oportunidad de retorno antes que un obstáculo. Capital busca reglas claras, y la apuesta de Wright es que Venezuela puede ofrecerlas lo suficiente como para justificar compromisos a varias décadas. La prueba, como siempre en estos casos, no estará en los anuncios sino en si esas inversiones prometidas se materializan y se traducen en la producción, el empleo y las regalías que el propio funcionario proyecta.

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