Antonio Büchi, CEO de Entel, entregó una lectura optimista sobre Chile en medio de las reformas impulsadas por el gobierno del presidente José Antonio Kast y del momento económico que vive el país. En entrevista con Money Talks de La Tercera, sostuvo que el péndulo «está yéndose a un lado que creo que es de buenas instituciones, buenas políticas públicas».
El ejecutivo reconoció, al mismo tiempo, que persiste una «falta de esperanza» para personas que buscan empleo. A su juicio, el foco debe estar en el largo plazo y no en el resultado de un trimestre. «Más importante es lo otro, la estrategia. Yo quiero mostrar buenos resultados sostenibles. Y para eso son (las buenas) instituciones y políticas públicas», dijo.
Büchi añadió que percibe un cambio de ánimo entre los liderazgos del país. «Hay un ánimo en la élite de que se está enmendando el rumbo», afirmó, y sostuvo que el país «perdió harto» ese rumbo. También planteó que cuando el entorno mejora, «sales con una sonrisa de la casa».
Pero el propio CEO advirtió que ese mejor ánimo no se traduce de inmediato en capitalización ni en más proyectos. «Es lento el camino de la inversión. Es fructífero, de largo plazo, pero lento», explicó. Como ejemplo, mencionó que unas inversiones levantan empleo más rápido que otras, y citó los casos de bienes raíces, un proyecto minero nuevo o una planta de celulosa.
En esa línea, pidió un Estado acotado. «El famoso Leviatán, que hay que mantenerlo atado para que no dañe a la libertad de las personas, para que no dañe a la libre empresa», dijo al hablar del rol estatal.
Sobre la industria de telecomunicaciones en Chile, Büchi la definió como «compleja» por la presencia de cuatro operadores. Según su explicación, con cuatro actores la escala adecuada en móvil ronda el 30% de market share, y Entel tiene 35%.
Frente a ese escenario, defendió una estrategia de mayor esfuerzo. «Cuando ves que está difícil la cosa, (tienes que) doblar la apuesta», señaló. En su caso, la apuesta actual es la inteligencia artificial.
Büchi dijo que en Entel la incentivan y capacitan para la labor operativa de los trabajadores y para la oferta de la empresa. Añadió que el foco está en una «transformación de procesos de manera profunda» y en crear bases para la productividad personal y la «AI literacy», de modo que toda la organización pueda asimilarla.
La lectura de fondo es clara: la inversión no se acelera con consignas, sino con reglas estables, instituciones confiables y libertad para que la empresa opere. Capital busca señales de largo plazo, no solo alivios de trimestre.
Y cuando el Estado se limita a regular y facilita en vez de estorbar, el retorno potencial para el empleo y la productividad es mayor. El mercado ya votó: la inversión premia certidumbre, no burocracia.

