El Banco Central del Uruguay inició una ofensiva para desalentar el ahorro en dólares y favorecer el peso uruguayo. La autoridad monetaria publicó el informe Uruguay: profundización financiera en moneda nacional, con datos que busca usar para convencer a los ahorristas de que la moneda local ofrece mejores condiciones.
La pieza central del argumento oficial es que el ahorro en dólares no ha sido un refugio tan eficiente como muchos uruguayos creen. El Banco Central sostiene que la opción preferida por la población —los depósitos de dólares a la vista— perdió entre 1972 y 2026 un 6% anual de poder adquisitivo local. También afirma que, para quien ahorra en moneda extranjera, la probabilidad de sufrir una pérdida de poder de compra supera 60% en todos los horizontes.
El organismo agrega que esa probabilidad pasa de 63% a un mes a 80% a 10 años y a 93% a 12 años, según datos históricos de la cotización del dólar y la inflación. En el período 2005–2026, dice el informe, la volatilidad del poder de compra del ahorro en dólares fue de 9,8%, frente a 1,5% para los depósitos en moneda nacional.
El proceso no parte de cero. Según el informe, los depósitos privados en Uruguay estaban dolarizados en 90% a comienzos de los años 2.000 y bajaron a 72% en julio de 2026. Aun así, el país sigue entre los más dolarizados de América Latina y figura noveno entre 108 países, con un promedio global de 29%.
La estrategia oficial ya tiene un primer tramo en vigencia. Desde este mes, los bancos deben enviar una notificación a sus clientes para alertarlos del riesgo que implica la operación. El Banco Central busca que las personas dispongan de más información al momento de decidir cómo ahorrar y que quede visible que las variaciones del tipo de cambio pueden aumentar o reducir el poder de compra de sus ahorros en Uruguay.
En paralelo, las autoridades estudian extender la desdolarización al mercado de vivienda y a portales y plataformas comerciales, con proyectos nominados en moneda nacional. El Banco Central sostiene que una mayor intermediación en pesos puede ampliar las posibilidades de ahorro y financiamiento de hogares y empresas.
El informe también dice que la economía uruguaya es más resiliente que en el pasado por una mayor capitalización del sistema bancario, más liquidez, una menor sensibilidad de las variables financieras y macroeconómicas, más diversificación comercial y una matriz energética menos dependiente de los precios internacionales. Además, señala que el régimen de metas de inflación, fijado actualmente en 4,5%, estuvo dentro del rango de tolerancia desde 2023.
La discusión de fondo es simple: cuánto cuesta seguir premiando la dolarización en una economía que quiere financiarse más en su propia moneda. El Banco Central intenta mover ese ahorro hacia el peso, pero el éxito dependerá de si logra ofrecer reglas, confianza y retorno suficientes para competir con la preferencia histórica por el dólar.
También hay una lectura de mercado más amplia. Si la desdolarización avanza, el sistema financiero local podría ganar profundidad y reducir la dependencia de un activo externo para canalizar ahorro y crédito. Pero si las señales regulatorias no alcanzan para cambiar hábitos, el costo terminará siendo otro esfuerzo del aparato estatal con resultados limitados. Capital busca reglas claras; sin ellas, el flujo seguirá yendo hacia donde el público perciba menor riesgo.


