Los números primero. El Aeropuerto Internacional de Tocumen prepara dos proyectos estratégicos por aproximadamente $306,75 millones para ampliar la Terminal 2 y modernizar su campo de vuelo.
La iniciativa mayor es el diseño, construcción y equipamiento del Muelle Sur de la Terminal 2, con un precio de referencia de $208,75 millones. La licitación fue publicada el 16 de julio y recibirá propuestas hasta el 28 de septiembre de 2026. El proyecto despertó el interés de 26 empresas nacionales e internacionales, que participaron en la reunión previa y de homologación del 7 de agosto.
El nuevo edificio tendrá 21.097 metros cuadrados en tres niveles, conectado con la Terminal 2, e incorporará diez puertas de embarque en contacto, cuatro salas para posiciones remotas y un puesto para autobuses de plataforma. Las posiciones actuales 220, 221 y 222 serán reconfiguradas dentro del nuevo alineamiento.
Parte del contrato sustituirá pavimentos flexibles por estructuras rígidas de concreto alrededor de la Terminal 2, para corregir deformaciones detectadas por estudios de la Universidad Tecnológica de Panamá. Los trabajos avanzarán por etapas —primero las posiciones remotas 513 a 517 y las calles S8 y S9— para mantener la operación durante la obra. El contratista tendrá 30 meses de plazo total, con el edificio y su plataforma sustancialmente terminados hacia el mes 28.
El segundo proyecto, con una inversión estimada de $98 millones, modernizará integralmente el campo de vuelo: pistas, plataformas y calles de rodaje, con ocho posiciones remotas capaces de recibir aeronaves Clave C (como el Boeing 737) y Clave E (como el Boeing 777), cerca del Muelle Norte de la Terminal 1. El plazo estimado es de 27 meses, seguidos de 12 meses de mantenimiento.
Con ambas ampliaciones, Tocumen alcanzará 64 puentes de embarque y 20 posiciones remotas, para un total de 84 espacios destinados a aeronaves.
Durante 2025 la terminal movilizó 20.978.865 pasajeros, un aumento de 8,6%, y para 2026 espera llegar a unos 22,6 millones. Solo durante el primer semestre registró 11,53 millones de viajeros, alrededor de 15% más que en el mismo periodo del año anterior. La planificación apunta a superar los 30 millones de pasajeros hacia 2030, impulsada por el hecho de que más de tres cuartas partes de los viajeros usan Tocumen para conectar hacia otros destinos.
El mercado ya votó con su interés: 26 firmas asistiendo a una sola reunión de homologación no es un dato menor en una región donde muchas licitaciones de infraestructura languidecen por incertidumbre regulatoria. Que el proceso se sostenga en plazos definidos, precios de referencia claros y estudios técnicos previos —como los de la Universidad Tecnológica de Panamá sobre los pavimentos— es exactamente el tipo de señal que el capital privado busca antes de comprometer fondos en un activo de tres décadas de vida útil.
Panamá compite por ser el nodo aéreo de la región y esa disputa se gana con concreto, plazos cumplidos y reglas estables, no con anuncios. Cada punto de capacidad adicional en Tocumen es, en los hechos, una apuesta por sostener el flujo de conexiones que ya representa la mayor parte del tráfico del aeropuerto y por consolidar un entorno donde la inversión en infraestructura encuentra retorno previsible.


