Scotiabank prevé que el Banco Central de Chile subirá la tasa de política monetaria en diciembre y que podría repetir el ajuste en enero, en un giro que lo separa del consenso del mercado.
La entidad financiera espera que el instituto emisor introduzca un sesgo alcista en la Reunión de Política Monetaria del 27 de octubre y eleve la TPM en 25 puntos base el 15 de diciembre. Además, plantea un eventual nuevo aumento de 25 puntos base en enero del próximo año.
En un informe fechado este miércoles, el banco sostuvo que «durante las últimas semanas se han ido concretando riesgos materiales para la convergencia inflacionaria». La visión se mantiene, añadió, respecto de un reporte previo del 24 de septiembre.
La apuesta contrasta con la Encuesta de Expectativas Económicas de octubre. Allí, los consultados por el Banco Central no prevén cambios en la TPM este año ni en los próximos cinco meses, y proyectan que la tasa siga en 4,5% durante los próximos 23 meses.
El contexto externo apretó el escenario. En Estados Unidos, el IPC de septiembre subió 0,6% en el mes y 3,7% anual, desde 3,4% en agosto, según la Oficina de Estadísticas Laborales. La inflación subyacente avanzó 0,3% mensual y 2,6% en doce meses, ambos registros sobre lo esperado.
Tras ese dato, los operadores elevaron a cerca de 54% la probabilidad de una nueva alza de la Reserva Federal en su reunión del 27 y 28 de octubre, y a más de 96% la de un ajuste antes de fin de año, según la herramienta FedWatch de CME Group.
Scotiabank dijo que la tasa terminal implícita en los forwards a diciembre de 2026 para la tasa de fondos federales pasó de 4% al cierre estadístico del Informe de Política Monetaria, el 2 de septiembre, a 4,2% este miércoles. El banco añadió que el IPC estadounidense «volvió a sorprender al alza en su componente subyacente».
En el plano local, la entidad afirmó que el crecimiento del gasto público en 2027 sería el doble de lo considerado por el Banco Central en el IPoM de septiembre. Según su análisis, el gasto comprometido para el próximo año crecería 1,5% real, versus el 0,7% real que recogía el Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre.
Respecto de la inflación, el banco reconoció que la inflación sin volátiles ha estado en línea con el escenario base del IPoM, pero no así la inflación total. Aun así, identificó dos riesgos: el traspaso cambiario de la depreciación real y multilateral del peso a los IPC de octubre y noviembre, y posibles efectos de segunda vuelta por la persistencia de la inflación total.
También advirtió que las expectativas siguen firmes sobre 3%. Según el informe, las de la Encuesta de Expectativas Económicas y de la Encuesta de Operadores Financieros a dos años se ubican en 3% o más. Además, ya no hay encuestados que proyecten una inflación bajo 3%, algo que el banco calificó de «llamativo».
Para Scotiabank, «los riesgos de no actuar prontamente podrían desencadenar un desanclaje inflacionario que puede ser más difícil de atacar tardíamente».
La señal es clara: cuando el dinero de los contribuyentes y el ahorro privado compiten por el mismo espacio, la política monetaria termina definiendo quién paga el ajuste. Si la inflación deja de ceder y las expectativas se desordenan, esperar sale más caro que moverse a tiempo.
El mercado ya votó. La discusión de fondo no es solo si habrá una alza en diciembre o en enero, sino si el Banco Central preservará su credibilidad antes de que el costo recaiga sobre empresas, hogares y capital de largo plazo.



