Peacock tardó seis años en llegar al negro, pero llegó. En el segundo trimestre de 2026, el servicio de streaming de Comcast generó $189 millones en ganancias ajustadas antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, sobre ingresos de $1.900 millones. El detonante: transmisiones de los playoffs de la NBA y la cobertura del Mundial de Fútbol FIFA, combinados con la programación de telerrealidad de los canales NBC y Bravo.
Los suscriptores pagos alcanzaron 48 millones tras sumar dos millones en el trimestre. Los ingresos totales crecieron 54%, con la distribución avanzando más de 50% y la publicidad casi 70%, según el director financiero Jason Armstrong.
Los ejecutivos de Comcast celebraron el hito, pero pusieron paños fríos. «En cuanto a la rentabilidad de Peacock, esperamos que continúe mejorando de forma anual, pero la rentabilidad variará trimestre a trimestre», advirtió el co-CEO Mike Cavanagh durante la llamada de resultados del 23 de julio.
El modelo que llevó a Peacock a este punto es doble: suscripciones y publicidad sobre una parrilla que combina deportes —NFL, MLB, NBA, WNBA y Premier League—, cine, noticias y grandes eventos. NBCUniversal lanzó el servicio en julio de 2020 como plataforma gratuita con publicidad; en 2023 eliminó el nivel gratuito y amplió su oferta deportiva, incluyendo el primer partido de playoffs de la NFL transmitido en exclusiva por streaming y los Juegos Olímpicos de París 2024.
El resultado llega en un momento de transformación corporativa. Comcast planea escindirse en dos compañías: una centrada en servicios de internet e inalámbrico, y otra construida alrededor de NBCUniversal, Peacock y Sky. «Esta estructura le da a ambas empresas la libertad de perseguir las prioridades que más importan para sus futuros», dijo el presidente y co-CEO Brian Roberts.
La variable crítica hacia adelante es el calendario deportivo. Los costos de derechos de transmisión son volátiles y la competencia por contenido premium no cede. Cavanagh reconoció que los resultados «reflejaron la capacidad de Peacock para atraer suscriptores alrededor de grandes eventos y retenerlos con su programación más amplia»: exactamente la tesis que el mercado de streaming lleva años buscando validar.
Lectura editorial. El caso Peacock ilustra un principio que los defensores del libre mercado repiten con insistencia: la rentabilidad no llega por decreto ni por subsidio, sino por disciplina de modelo de negocio. Seis años de pérdidas financiadas por el flujo de caja de Comcast culminaron en un trimestre donde el producto habló solo. La decisión de eliminar el nivel gratuito en 2023 —impopular en su momento— resultó ser la apuesta correcta: convirtió audiencia en capital. La próxima prueba será si la nueva empresa independiente, sin el paraguas del negocio de banda ancha de Comcast, puede sostener esa disciplina cuando el calendario deportivo no acompañe.


