Panamá abrió este jueves el Centro de Visitantes del Parque Nacional y Castillo de San Lorenzo El Real de Chagres. La inversión superó los 7,7 millones de dólares. El sitio es Patrimonio de la Humanidad y está ubicado en Colón, en el Caribe panameño.
El presidente José Raúl Mulino encabezó la apertura. Según un comunicado oficial, el proyecto estaba en agenda desde hace tres administraciones. Ninguna lo había terminado hasta ahora.
«Un país que no valoriza su historia difícilmente puede construir un futuro de grandeza», afirmó Mulino. El mandatario fue crítico con la práctica de inaugurar obras sin concluirlas. «Eso debe ser parte del pasado», dijo, en referencia a proyectos anteriores.
El centro busca funcionar como polo turístico, histórico y científico. La ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, lo describió como un paso en la puesta en valor del patrimonio como activo del país. Herrera habló de progreso y de apertura al turismo.
El mismo día, Mulino visitó Portobelo. Allí constató el avance del 56% en la restauración de la Iglesia de San Felipe, sede del Cristo Negro venerado en la región. Esa obra representa una inversión de 12,2 millones de dólares. La ejecuta el consorcio Unidos por El Nazareno de Portobelo.
El proyecto emplea a 64 personas de forma directa. La mayoría es mano de obra local. Mulino calificó ese dato como relevante para la economía de la zona.
El mandatario recordó una promesa hecha antes de la elección. Dijo que prometió al Cristo de Portobelo que, si ganaba, restauraría la iglesia. «Aquí estamos cumpliéndola», afirmó.
Los números primero. Casi 20 millones de dólares combinados entre los dos proyectos en Colón. Es capital público destinado a infraestructura cultural con retorno esperado en turismo y empleo local.
El patrón importa más que el monto. Panamá tiene un activo natural difícil de replicar: la combinación de historia colonial y biodiversidad en un mismo corredor geográfico. Monetizar ese activo requiere ejecución, no solo anuncios. Tres administraciones dejaron el proyecto de San Lorenzo sin terminar; la actual lo cerró.
El mensaje de fondo es de continuidad institucional más que de gasto puntual. Un régimen que termina lo que empieza reduce el riesgo país para quien evalúa invertir en turismo o servicios conexos. La mano de obra local empleada en Portobelo, aunque modesta en número, es la señal que el mercado suele leer primero: ejecución real, no solo presupuesto aprobado.


