Javier Milei aseguró en una entrevista con LN+ que cuenta con herramientas por hasta USD 75.000 millones para responder ante una eventual presión cambiaria en 2027. En su cuenta incluyó compras de reservas del Banco Central, swaps con Estados Unidos y China, contratos de futuros, la balanza comercial prevista y las inversiones que ingresen.
El núcleo de su argumento fue la posición de futuros por USD 15.000 millones. Milei la puso en relación con la base monetaria, que ubicó en USD 30.000 millones, y afirmó: «Solo con la posición de futuros pueden sacar la mitad de los pesos que andan dando vuelta en la calle».
Pero la cifra quedó bajo cuestionamiento. La posición de futuros que mencionó el Presidente contrasta con el tope de intervención en A3, fijado en USD 9.000 millones tras la experiencia del gobierno de Mauricio Macri. Esa diferencia es de USD 6.000 millones.
Además, un economista citado en off the record señaló: «La posición de futuros es de USD 9.000 millones, no USD 15.000 millones. Y además, con futuros no te llevas pesos». Ese mismo economista sostuvo que la necesidad del Gobierno de remarcar sus herramientas para frenar el dólar es consecuencia del programa financiero presentado por Luis Caputo, que no despejó las dudas sino que las profundizó.
Milei también dijo que el Banco Central acumuló más de USD 20.000 millones desde la elección legislativa de octubre de 2025. A esa cifra le sumó otros USD 20.000 millones del swap con China y USD 20.000 millones del acuerdo con Estados Unidos.
Sin embargo, la información disponible matiza ese cálculo. Del acumulado de USD 20.000 millones, USD 6.500 millones ya se destinaron a operaciones vinculadas con la defensa del esquema cambiario y con pagos. De los USD 13.500 millones restantes, solo USD 8.000 millones permanecieron en las reservas, luego de descontar ventas al Tesoro y pagos del BOPREAL.
En el swap con China también aparece una restricción. Milei lo mencionó por USD 20.000 millones, pero la información disponible indica que solo unos USD 8.000 millones podrían convertirse en liquidez.
La foto de fondo muestra un Gobierno que busca transmitir poder de fuego, pero que depende de instrumentos con límites precisos y de disponibilidad parcial. Los números primero: en materia cambiaria, la distancia entre el monto total que se enuncia y el efectivo que puede usarse importa tanto como el anuncio político.
El mercado ya votó con cautela. Cuando el Estado necesita sumar swap, futuros y reservas en una misma cuenta, la discusión ya no es solo de confianza, sino de capacidad real para sostener el tipo de cambio sin cargar más presión sobre el dinero de los contribuyentes y sobre el aparato financiero. Capital busca reglas claras, no solo promesas de munición.