México ocupa el quinto lugar global en exportaciones de dispositivos médicos. Al cierre de 2025, la industria superó los 8,000 millones de dólares. Para 2035, las proyecciones apuntan a 14,100 millones. Los datos son de Javier Dávila Torres, director general de Planeación y Evaluación en la Secretaría de Economía.
El vector de ese crecimiento tiene nombre y fecha. Expo Med Hospitalar México 2026 se celebrará del 18 al 20 de agosto en el Centro Banamex de la Ciudad de México. El evento reunirá a más de 180 expositores, incluidos participantes de Corea y China. Se esperan más de 6,000 visitantes.
Ángel Urban, show manager del evento, describió la expo como «un habilitador de la industria». El objetivo declarado: convertir a México en destino estratégico para inversión, desarrollo tecnológico y producción. El contexto lo favorece. Las empresas globales buscan acercar operaciones a sus principales mercados de consumo. México, con su posición geográfica y base manufacturera, compite por ese flujo de capital.
La agenda técnica incluye equipamiento médico, diagnóstico, soluciones hospitalarias y salud digital. La inteligencia artificial ocupa un lugar central. Cada vez más dispositivos incorporan esa tecnología. El foro también servirá para cerrar alianzas entre firmas nacionales e internacionales y acelerar la transferencia de conocimiento.
La coordinación entre iniciativa privada y gobierno es el argumento oficial. Dávila Torres participó en la presentación junto al sector privado. El mensaje es claro: México quiere dejar de ser solo ensamblador y convertirse en polo de innovación.
Lectura de la casa. Los números respaldan la ambición. Una industria que casi duplica su valor en una década genera empleos de alto valor agregado, atrae capital extranjero y diversifica la base exportadora. Ese es el tipo de crecimiento que no depende de subsidios ni de decreto. Depende de reglas claras, infraestructura y certeza jurídica para el inversor.
El riesgo es conocido. México ha desperdiciado antes ventanas similares por burocracia, inseguridad y cambios regulatorios abruptos. Si el aparato estatal acompaña sin entorpecer, el mercado hará el resto. Si no, los 180 expositores internacionales encontrarán otro destino para su capital.


