Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Empresas

Loma Negra toca la campana en Wall Street a 100 años: RIGI y Vaca Muerta, las apuestas del nuevo dueño Mindlin

El empresario argentino Marcelo Mindlin celebró el centenario de la cementera en el NYSE con USD 110 millones de capital fresco y la expectativa puesta en USD 150.000 millones de inversiones proyectadas bajo el RIGI.
Imagen ilustrativa
viernes 7 de agosto de 2026

Nueva York — Este viernes, la Bolsa de Nueva York (NYSE) amaneció con un cartel rojo de varios metros sobre su fachada de mármol: «Siempre estuvimos, siempre estaremos». La cementera argentina Loma Negra tocó la campana de apertura del mercado para celebrar su centenario, en un acto encabezado por Marcelo Mindlin —presidente del directorio y nuevo accionista controlante— junto al CEO Sergio Faifman.

El control accionario de la empresa pasó formalmente a manos argentinas el 6 de abril de este año, tras la reestructuración judicial de la casa matriz brasileña Grupo Mover (ex Camargo Correa). La operación incluyó un aporte de USD 110 millones de capital fresco al consorcio conformado por LATCEM —vehículo de inversión encabezado por Mindlin—, Redwood Capital Management y Moneda–Patria Investments, con aprobación de la justicia paulista y del 99,99% de los acreedores. El nuevo esquema deja a la compañía sin vencimientos de deuda significativos por los próximos cinco años.

El diagnóstico: macro mejor, micro rezagada

La celebración llega en un contexto de recuperación lenta. La industria del cemento fue récord en 2022, con cerca de 13 millones de toneladas vendidas. En 2024 cayó 25%; el año pasado se recuperó apenas 5% y este año, según proyecciones de la compañía, cerraría con un alza del 3%, tras un primer semestre con caída del 2%. El mercado total ronda hoy los 10 millones de toneladas anuales y Loma Negra opera por debajo del 50% de su capacidad instalada, aunque retiene cerca del 45% del mercado.

Faifman fue directo: «La macro está mucho mejor de lo que vos veías hace un tiempo atrás. Todavía lo que tiene que ver con la micro le sigue faltando». La obra pública nacional se encuentra en «virtualmente cero», aunque algunas provincias y municipios impulsan proyectos propios. El consumo de cemento por habitante en Argentina ronda los 260 kilos, frente a los 350–400 kilos de Perú o los más de 320 de Uruguay y Brasil.

La palanca: RIGI, minería y crédito hipotecario

Mindlin subrayó el potencial del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones: «Con USD 150.000 millones de inversiones proyectadas bajo el RIGI, entre proyectos aprobados y en evaluación, Argentina va a tener una demanda enorme de empleo y proveedores». Entre los proyectos mencionados figuran la planta gasificadora de YPF, el proyecto de urea de Pampa Energía, obras de TGS y la minera Vicuña en San Juan.

Faifman calculó que, si esos proyectos se concretan, en tres o cuatro años se volvería a los volúmenes de 2022. Sin embargo, advirtió que «todavía no están empezando». El otro freno es el crédito hipotecario: «La mayoría de los países, el metro cuadrado se vende con crédito hipotecario. Argentina tiene crédito hipotecario cero. Sin financiamiento, es difícil». La compañía estima un déficit habitacional de 3 millones de viviendas. El riesgo país, que sigue por encima de los 400 puntos, impide además financiar obra pública con esquemas de participación privada a 30 años.

Sobre el tipo de cambio, Faifman advirtió que «mantener durante mucho tiempo un tipo de cambio que esté abajo de la inflación no es sostenible», aunque descartó que una devaluación por sí sola reactive el sector.

Lectura editorial

El regreso de Loma Negra a manos argentinas —y su presencia en Wall Street a los 100 años— ilustra con precisión qué hace el capital cuando encuentra reglas claras: entra, capitaliza y proyecta. El RIGI no es un eslogan; es la señal de precios que faltaba para que inversiones de largo plazo en energía y minería vuelvan a calcular retorno en Argentina.

El mercado ya votó: la acción cotiza en torno a los USD 11, lejos aún de los USD 24 del debut en 2017, pero la dirección importa más que el nivel. La construcción no repunta por capricho burocrático ni por obra pública financiada con déficit —esa vía está, correctamente, cerrada—, sino por inversión privada, crédito hipotecario genuino y proyectos que generan demanda real de cemento. Cuando el Estado deja de absorber el ahorro y el riesgo país cede, el capital privado encuentra el camino solo.

Más de Empresas