HR Ratings rebajó la calificación crediticia de México de BBB+ a BBB, con perspectiva estable, al citar el deterioro de los principales balances fiscales de las finanzas públicas y una revisión a la baja de la trayectoria de crecimiento económico.
La agencia mantuvo la calificación de corto plazo de HR3 (G) para la deuda soberana. La decisión se conoció pocas horas después de que la Cámara de Diputados aprobara la Ley de Ingresos de la Federación que estará vigente en 2027, con una bolsa total de MXN$10,6 billones para financiar el gasto público, endeudamiento de MXN$1,7 billones y un costo financiero equivalente a 4% del PIB.
HR Ratings dijo que, aunque reconoce el esfuerzo de la Secretaría de Hacienda para contener el déficit desde el nivel histórico alcanzado en 2024, eso no ha sido suficiente para reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público por debajo del 4% del PIB. La firma estima para 2026 un déficit de -4,6% del PIB, lo que acumularía cinco años consecutivos con déficits por encima de ese nivel.
«Lo anterior evidencia la rigidez en el nivel de gasto», subrayó la agencia, al añadir que el gasto crece a mayor ritmo que la recaudación. También advirtió que el costo financiero de la deuda registra presiones adicionales y supera rubros como las participaciones otorgadas a estados y municipios.
Hacienda respondió que el Paquete Económico 2027 incorpora medidas para incrementar la recaudación, mejorar la eficiencia tributaria, fortalecer la fiscalización y modernizar las aduanas. La dependencia afirmó que esas acciones buscan ampliar de manera permanente la base tributaria y elevar la calidad del gasto público. También subrayó que México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana.
HR Ratings reconoció el esfuerzo de Hacienda por incrementar los ingresos, especialmente los tributarios. Pero sostuvo que eso debe venir acompañado de un mayor dinamismo económico, con niveles superiores al 2,5% anual, para mitigar presiones de gasto por transferencias, subsidios, servicios personales y otros corrientes.
La agencia también estimó que el Saldo Histórico de la Deuda Pública cerrará 2026 en 54,5% del PIB y que podría subir a 61,2% del PIB en 2030 y a 65,6% en 2033. Para 2026 prevé un crecimiento del PIB de 1,3% real, frente a 1,5% estimado por Hacienda, y una expansión promedio real anual de 1,50% en el largo plazo.
HR Ratings atribuyó esa visión a «el modesto desempeño de la actividad económica en años recientes, la persistente debilidad en la inversión, la vigencia del T-MEC hasta 2036 y el estancamiento de la productividad».
La degradación alcanzó también a Pemex. La agencia bajó la calificación global de la empresa estatal a HR BBB desde BBB+, con perspectiva estable, debido a la rebaja soberana. Además, recordó que los ingresos totales de Pemex en 2025 cayeron 8,6% anual por un menor precio del crudo mexicano y una reducción de exportaciones que no fue compensada por ventas domésticas.
El mercado ya votó. Cuando el Estado sostiene balances más débiles, sube el costo del financiamiento y se comprime el margen para inversión productiva. La señal para México es clara: sin crecimiento más fuerte y sin disciplina fiscal, el ajuste termina recayendo sobre más deuda y menos espacio para el capital privado.
Capital busca reglas claras. La rebaja de HR Ratings no es un tecnicismo: es un recordatorio de que el aparato fiscal tiene límites y que la confianza se erosiona cuando el gasto corre más rápido que los ingresos. Para el contribuyente, el mensaje es directo: más endeudamiento hoy significa más presión mañana sobre impuestos, tasas y recursos públicos.



