Honda informó el jueves a sus concesionarios estadounidenses que la producción del Prologue cesará a finales de este año. El vehículo eléctrico, fabricado en una planta de General Motors en Ramos Arizpe, México, y desarrollado conjuntamente con GM, fue lanzado en 2024. Las ventas se interrumpirán a partir del año modelo 2026, según confirmó la compañía.
La razón es directa: demanda insuficiente. Las entregas del Prologue cayeron 40 por ciento en junio, mientras las ventas totales de Honda crecieron 2.4 por ciento en el primer semestre del año. El motor de ese crecimiento no fue el eléctrico puro, sino los híbridos del CR-V, el Accord y el Civic, que representaron aproximadamente un tercio del volumen total de la marca en junio.
«Sin duda, hemos tenido éxito con el Prologue», declaró Lance Woelfer, director de operaciones de ventas de Honda en Estados Unidos. «Pero ahora mismo, la clave para el mercado reside en un equilibrio entre los vehículos con motor de combustión interna y los híbridos».
El movimiento no es aislado. Honda ya había cancelado a principios de este año un trío de vehículos eléctricos de batería que planeaba fabricar en una fábrica propia en Ohio. En su lugar, la compañía proyecta lanzar 15 nuevos modelos híbridos para marzo de 2030, principalmente en Norteamérica, con el primero debutando el año próximo. Los modelos concretos no han sido especificados.
Woelfer dejó abierta la puerta a un eventual regreso del eléctrico puro en el mercado estadounidense, aunque sin precisar fechas. Por ahora, Honda seguirá vendiendo unidades Prologue usadas a través de su programa de vehículos certificados.
La planta de Ramos Arizpe, que producía el Prologue bajo el esquema de colaboración con GM, pierde así uno de sus modelos activos en el segmento de cero emisiones.
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Lo que ocurre con el Prologue es un caso de libro: cuando el subsidio no alcanza para mover la demanda real, el inventario se acumula y la línea se cierra. Honda no abandona la electromovilidad por ideología; la pospone porque los números no cuadran. El híbrido, tecnología que no requiere infraestructura de carga masiva ni baterías subsidiadas, está ganando la batalla comercial que el vehículo eléctrico puro aún no logra librar solo.
Para México, la cancelación del Prologue es una advertencia sobre la fragilidad de anclar empleos industriales a modelos que dependen más de incentivos gubernamentales que de preferencias reales del consumidor. Capital busca reglas claras, sí, pero también demanda genuina. Cuando falta una de las dos, la línea de producción para.


